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"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
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sábado, 30 de julio de 2016

Amigo...


Es aquel que no te confunde, que no te usa para beneficio propio.
El que sus palabras no hieren, aunque nos hable a veces con rudeza, pues es por nuestro bien.
 
El que hace que los corazones latan al unísono, el que soporta y comparte nuestras alegrías y nuestras tristezas, el que nunca se cansa de aconsejarnos, el que discrepa en muchas cosas con nosotros,  pero no trata de cambiarnos.
 
El que nos da su hombro para llorar, aunque lo empapemos con nuestras lágrimas.
El que jamás nos dice: no tengo tiempo, el que lo deja todo para estar a nuestro lado cuando lo necesitamos.
 
El que acude cuando lo llamamos, aunque sea para una pavada.
Con el que podemos hablar sin que nos interprete mal
El que no nos trata como niños, por nuestras ocurrencias tontas.
 
El que nunca se cansa, el que es un verdadero amigo al que podemos acudir sin que nos reproche nada, y está ahí, siempre ahí.
 
El que confía siempre en nosotros, el que no hace caso de calumnias ni de chismes de quienes quieren separarnos. El que no inventa idilios para darnos celos, porque nuestro amor es más inmenso, ya que es el amor que Dios nos enseñó.
 
Él reza con nosotros y juntos pedimos para que todos encuentren un amigo como nosotros lo somos.
Él quiere lo mejor para nosotros. Podría seguir, pero no alcanzarían todos los espacios para describirlo.
 
Alguna vez, espero, el Espíritu Santo me ilumine y pueda dedicarle algo hermoso
para decirle y demostrarle todo mi agradecimiento por lo que hizo, hace y hará por mí.

¡Ojalá todos tengan un amigo como este!


Lidia María Bertuccio


 
        

lunes, 25 de julio de 2016

MI MAMÁ NO TIENE NOVIO


De visita en casa de mis abuelos, me divierte ver a mi tía la menor prepararse cuando espera a su novio: toda contenta se peina, perfuma y pinta los labios, se viste muy guapa, y corre de un lado a otro de la casa, arreglando todo con detalle para que su "mi amor" no encuentre defecto alguno en el entorno. Entonces llega el novio, oliendo a mucha loción y cuando se miran… ¡uff!, parece que flotan en el aire.

Se abrazan con ternura, y ella le ofrece algo de tomar, junto con las galletas que le preparó durante la tarde. Además, el celebra todo lo que ella le prepara, para cenar con esmero.
Luego se sientan a platicar tontería y media por horas, después de lograr que los niños desaparezcamos de la sala; se escuchan el uno al otro sin perder detalle, ni soltarse sus manos, hasta que al susodicho no le queda más remedio que despedirse, cuando mi abuelo empieza a rondar, con la almohada bajo el brazo.

Al día siguiente, le pregunto a mi mamá: mami, ¿quién es tu novio?, y me dice muy sonriente que su novio es mi papá… (?!)… "No, mami, en serio…" pero ella insiste y yo no lo creo… ¿Cómo va a ser mi papá su novio?

En primera, él nunca llega con un ramo de flores, ni chocolates; sí le da un regalo a mamá en su cumpleaños y navidad, pero nunca he visto que el novio de mi tía se presente con una licuadora o dinero, para que se compre algo.

Además, mamá no pone cara de Blanca Nieves cuando papá llega del trabajo, ni él sonríe como príncipe azul, cuando la mira. Mamá no corre a arreglarse el peinado, ni a pintarse los labios cuando suena el timbre de la puerta, y apenas voltea a verlo para decir "hola", porque está revisando las tareas de nosotros.

El saludo de mi papá, en vez de "hola, mi vida" es "Hola… ¡que día!", y de inmediato se pone en las peores fachas, para estar cómodo.


En lugar de "¿qué se te antoja de cenar?"; Mi mamá le pregunta temerosa: "Qué… ¿quieres cenar?", y cuando creo que papá le va a decir: "Que bonita te ves hoy", le pregunta: "¿no viste dónde quedó el control de la televisión?".


Los novios se dicen cosas románticas como "¡cuánto te amo!", en vez de " ¿fuiste al banco?".


Mi tía y su novio no pueden dejar de mirarse.



Cuando mamá pasa delante de papá, el mueve la cabeza hacia los lados, para no perder detalle de lo que está viendo en la tele.


A veces, papá le da un abrazo sorpresa a mamá, pero ella tiene que zafarse, porque siempre está a las carreras, y a veces le oigo susurrar: "¡no, suéltame, ahí andan los niños!"… Ha de ser malo abrazarse después de casados.

Además, mis papás sólo se dan la mano cuando en misa el padre dice: "dense fraternalmente la paz". Yo creo que ella me dice que son novios, para que no me entere de que "cortaron" cuando se casaron. La verdad, yo veo que mi mamá no tiene novio, y mi papá no tiene novia.

¡Qué aburrido casarse…! ¡SÓLO SON ESPOSOS…!


Los hijos todo lo observan. Demuestra tu amor a tu pareja. Haz de tu hogar un lugar donde se viva el amor en su plenitud, no dejes entrar a la rutina, ni al orgullo. De eso dependerá tu felicidad


Gracias por llegar hasta aquí. ¡Que Dios nos bendiga!


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martes, 19 de julio de 2016

Cómo ejercer la autoridad adecuadamente


No existe educación sin autoridad ni autoridad sin amor. Tanto padres como educadores necesitan aprender a ejercer su autoridad para desarrollar plenamente su labor educativa.

En ocasiones, la frustración, la dejadez y el ritmo vertiginoso al que padres y profesores se ven sometidos provoca que bajen la guardia y “pierdan” la autoridad que les otorga su condición de educadores. Llegados a ese punto, pasan a convertirse en meros espectadores del desarrollo desbocado de los jóvenes. En el marco de esta problemática, se celebró en Madrid el VII Congreso Nacional de Educadores Católicos bajo el lema “Educar con autoridad: en busca de la referencia perdida”. La Revista Misión conversó con varios de los ponentes, quienes indicaron cuáles son las claves de un buen uso de la autoridad y contestaron, entre otras muchas, a estas cuestiones: ¿se está perdiendo la autoridad?, ¿es necesario retomar las riendas de la educación?

Crisis de autoridad

Hoy en día, la idea de que autoridad es lo mismo que autoritarismo está muy extendida: “El autoritarismo tiene que ver con la imposición de algo sin buscar el bien del educando, mientras que la autoridad tiene que ver con la libertad, con la búsqueda del bien de quien recibe la educación. No se ejecuta ni se impone, sino que ‘se gana’”, explicó Elda María Millán, doctora en Educación, a Misión. “La raíz del ejercicio de la autoridad se fundamenta en el amor por el hijo o el alumno”, sentencia Millán. Sin embargo, muchos padres y profesores han renunciado en gran parte a su autoridad sobre sus hijos y alumnos, y esto se debe, entre otras razones, a que ellos mismos no tienen claro cómo deben ejercerla. A esto hay que sumarle la sobreprotección a la que se somete, en muchas ocasiones, a los más pequeños. Un niño sobreprotegido y que apenas conoce los límites es un niño que, con seguridad, no se podrá desarrollar plenamente como persona.

Juan José Javaloyes, doctor en Peda­gogía, afirma que “la permisividad es una consecuencia negativa de la falta de autoridad”, e insiste en que “debemos enseñar a los hijos a discernir entre lo que está bien y lo que está mal, y entre lo que es cierto y lo que es falso”. El error de los padres radica, en muchos casos, en buscar la paz familiar por encima de todo. Esta actitud puede reportar beneficios en el momento, pero, a largo plazo, trae consecuencias muy negativas. Según Javaloyes, “el resultado de esto son niños caprichosos e inmaduros, sin ideas morales claras, sin capacidad de esforzarse de una forma continuada y sin tolerancia a la frustración”. Para superar este escollo, “la clave está en ser autoridad”, afirma Javaloyes. “Los padres no tienen autoridad, sino que, por ser padres, son una autoridad para sus hijos. La autoridad es una manifestación del amor y una forma de servicio. Sin el ejercicio de esta no se puede educar”.

Corregir sin violencia

En palabras de José María Carrera, director del Congreso, “las normas, los límites, los premios y los castigos son indispensables para educar con amor”. Sin embargo, al fijar normas y límites, hay que evitar caer en una tendencia que se observa hoy en día: la confusión entre autoridad y violencia. La violencia está muy presente en la sociedad, y, a menudo, se relacionan ambos conceptos cuando en ningún caso han de ir unidos. “Muchas de las actitudes violentas que encontramos tienen su principal causa en la falta de autoridad”, asegura Millán.

El objeto de la educación es ayudar al niño a crecer, así como el de acompañarlo y guiarlo en ese crecimiento. Por eso, ejercer la autoridad debe ser un acto de amor. Millán asegura que “el niño necesita personas que lo quieran y que le digan lo que está bien y lo que está mal”, siempre con cariño. Y añade que, “para sentirse seguro y para poder hacer buen uso de su libertad, necesita disponer de unos límites claros”.

Responsabilidad compartida

La educación de los hijos es una labor que padres y formadores realizan de la mano. Aunque son los primeros quienes capitanean el barco, ambos juegan un papel fundamental, además de los abuelos, los monitores y, en definitiva, de todas aquellas personas que ejercen su autoridad sobre los más pequeños.

La crisis de autoridad también está patente hoy en las escuelas y el resto de instituciones educativas. En ocasiones, los maestros no buscan educar, sino lograr resultados. Es preciso que el maestro quiera a sus alumnos para poder ejercer la autoridad desde el amor, así como para conseguir sacar lo mejor de cada uno. En este sentido, Javaloyes sentencia que “el educador debe influir en los alumnos y las familias para que sean mejores, no para que sean como él”.

A la vez, cuando la familia no cuenta con las herramientas necesarias para desarrollar plenamente la acción educativa, recurre a los educadores esperando encontrar en ellos un apoyo para complementar su labor. Los maestros tienen una autoridad que supone una continuación con respecto a la de los padres; por ello, el ejercicio correcto de la autoridad de ambos debe ir en la misma dirección. La autoridad de los padres se fundamenta en lo que son, por lo que la mejor manera de educar a los niños consiste en dar ejemplo. La profesora Millán afirma que “los hijos no buscan en sus padres que tengan muchos estudios, sino que sean un modelo de vida plena”. Por otro lado, la autoridad de los maestros se fundamenta en lo que son, pero también en lo que saben. Deben demostrar sus conocimientos y saber transmitirlos: “No es suficiente con que el educador tenga una formación de diez; también debe ser buena persona y tener una serie de virtudes”, asegura Millán. Ya lo decía el Papa san Juan Pablo II: “La escuela debe formar al hombre y no informarle simplemente”.

La autoridad en la adolescencia

La adolescencia es un periodo difícil en el que muchos padres y educadores tiran la toalla y deciden esperar de brazos cruzados a que pase el temporal. Sobre este tema, que preocupa, y mucho, a padres y formadores, Santiago Sastre, doctor en Educación, destaca el cariz positivo de esta etapa e insiste en que no debemos dejar que nuestros adolescentes pasen por ella sin aprovechar este tiempo “tan lleno de posibilidades”. Como guía para padres y educadores, Sastre habla de las cinco E necesarias para el correcto ejercicio de la autoridad en esta etapa:

Entender: conocer lo que sucede en el interior de un adolescente.
Exigir: algo clave para sacar lo mejor de los jóvenes.
Encauzar: orientarlos para que puedan creer en sí mismos.
Esperar: es preciso recordar que la adolescencia no dura eternamente.
Entregarse: adaptarse al mundo y a los tiempos de los adolescentes.

 Ejerces bien la autoridad si…


– Defines las reglas que deben cumplirse.
– Dejas claro a tus hijos las consecuencias de no cumplir las normas.
– Avisas antes de castigar.
– Compruebas que los castigos se cumplan.
– Das razones positivas para que los educandos mejoren.
– Mandas con cariño.
– Corriges en privado.
– Ordenas cosas que es posible cumplir.



*Publicado originalmente por Misión

http://lafamilia.info/index.php/hijos/educacion-de-los-hijos/8-hijos/educacino-de-los-hijos/2098-como-ejercer-adecuadamente-la-autoridad

jueves, 14 de julio de 2016

Elementos indispensables para la buena comunicación de pareja


El terapeuta Nacho Tornel y autor del libro «Enparejarte», brinda 10 elementos indispensables para una comunicación de pareja que fortalezca la relación de verdad. 


Nacho Tornel es Licenciado en Derecho, experto en mediación familiar en Madrid. Es máster en Matrimonio y Familia y tiene amplia experiencia en relaciones de pareja. Desde hace quince años trabaja con parejas en crisis que buscan una solución a sus problemas.

Ha escrito Enparejarte (Planeta), un libro que quiere ayudar a llevar con éxito el difícil arte (pero feliz) de vivir una relación, a través de cuatro capítulos basados en la comunicación, el compromiso, el respeto y la actividad.
 


Nacho Tornel define a las parejas como dos grandes depósitos, en los que hay muchas tuberías. Pero un atasco en la tubería puede provocar un reventón y si esto sucede, comenzará a salir todo el líquido del depósito, que acabará vaciándose. Para evitar esta rotura, en el primer capítulo de Enparejarte, el autor expone los diez elementos indispensables para la buena comunicación de pareja:

1. Crear confianza



Hacer del otro nuestro confidente siempre y compartir con él esas cuestiones que más dentro llevamos, sin miedo a que nos hiera con ellas en el futuro. Fomentamos así la confianza.

2. Sin quejas



Hablar desde el yo que siente, manifestar deseos, añoranzas esperanzas y no quejas, reproches ni críticas.

3. Mostrar los sentimientos



Hay que saber callar cuando sea necesario y comunicar entonces de otra manera, quizás apretándole la mano, quizás distrayendo su atención…

4. Reservar momentos en común



¡Blindar tiempo para los dos solos! Alimentarnos de esos ratos de intimidad. Redescubrirnos y reactivar nuestro enamoramiento. Sacudirnos el polvo del camino y sacar brillo a las cosas que de verdad importan en nuestra vida.

5. Sacar las excusas de la relación



Decir no a las excusas, que siempre nos saldrán al paso: cansancio, necesaria atención a los hijos, presupuesto, ¡todo es salvable!

6. Solos los dos



Ese rato sagrado al final del día para estar, tranquilos, juntos y solos.

7. Limpiar impurezas



Podar lo que sobra en nuestra vida e impide que las ramas de la comunicación crezcan fuertes y robustas.

8. Entenderse para poder comunicarse



Fomentar esa disposición interior hacia el encuentro, hacia la comunicación íntima con el otro.

9. Crear misterio



Acercarnos a nuestra pareja con cierta capacidad de sorpresa, sin creer que ya lo sabemos todo sobre ella.

10. Saber escuchar, desde dentro



Por último, escuchar siempre con el corazón. Tratar de entender lo que me dice, por qué me lo dice, cómo está al hablarme así, etc.



*Publicado originalmente por ReL



martes, 12 de julio de 2016

Que la tecnología no se tome estas vacaciones


En este período de vacaciones, es importante tener en cuenta algunas apreciaciones alrededor de la tecnología, pues en este tiempo es usual que los niños abusen de los aparatos, y que los padres lo permitan de algún modo, dejando de lado las bondades de otras actividades que son primordiales en el desarrollo de los menores.

La especialista en terapia ocupacional pediátrica, Cris Rowan, y autora del libro “Virtual Child”, escribe en un artículo del Huffington Post sobre la influencia de la tecnología en el desarrollo del niño. Rowan explica que existen cuatro factores críticos y necesarios para un desarrollo saludable del niño, que son el movimiento, el tacto, la conexión humana y el contacto con la naturaleza:

“Estos tipos de aportaciones sensoriales garantizan el desarrollo normal de la postura, la coordinación bilateral, los estados óptimos de excitación y la autorregulación que hacen falta para adquirir las bases necesarias para la escolarización. Los niños pequeños necesitan dos o tres horas al día de juegos activos para adquirir una estimulación sensorial apropiada de sus sistemas vestibular, propioceptivo y táctil. La estimulación táctil recibida al tocar, abrazar y jugar es fundamental para el desarrollo de la praxis, las pautas planificadas de movimiento. Además, el tacto activa el sistema parasimpático, que disminuye el cortisol, la adrenalina y la ansiedad. La naturaleza y el espacio verde no solo ejercen una influencia tranquilizadora sino que restablecen la atención y fomentan el aprendizaje.”

Por eso, los expertos dicen que el tiempo libre de los hijos, ha de cumplir una triple misión: ha de ser un periodo de descanso, diversión y desarrollo. ¿Pero qué pasa cuando la mayor parte de ese tiempo libre está dedicado a la tecnología?

La influencia de la tecnología en el desarrollo del niño

La Dra. Cris Rowan habla de la gran influencia que está teniendo la tecnología en el desarrollo de las nuevas generaciones, la cual los sistemas educativos y sanitarios, apenas están empezando a descubrir:

“La obesidad y la diabetes infantiles son ya epidemias nacionales en Canadá y Estados Unidos, y sus causas están relacionadas con el uso excesivo de las tecnologías. Hay diagnósticos de trastorno de déficit de atención e hiperactividad, autismo, trastorno de coordinación, retrasos en el desarrollo, habla ininteligible, dificultades de aprendizaje, trastorno del procesamiento sensorial, ansiedad, depresión y trastornos del sueño asociados al uso excesivo de las tecnologías y en alarmante aumento. Una mirada más detallada a los factores cruciales para cumplir las etapas de desarrollo y los efectos de las tecnologías en esos factores ayudaría a los padres, educadores y profesionales sanitarios a comprender mejor las complejidades de esta cuestión y a construir estrategias eficaces para reducir el uso de la tecnología.”

Como han cambiado los tiempos…

La especialista recuerda con nostalgia cómo eran las épocas pasadas, en las que los niños se recreaban al aire libre, eran activos y más recursivos a la hora de divertirse:

“Recordar los viejos tiempos en los que éramos niños puede ser útil para intentar comprender los problemas a los que se enfrentan los niños de hoy. Hace solo 20 años, los niños jugaban todo el día al aire libre, montaban en bicicleta, hacían deporte y construían fuertes. Los niños de antes, con su dominio de juegos imaginarios, creaban su propia forma de divertirse, que no necesitaba un equipamiento costoso ni la supervisión de los padres. Los niños de antes se movían... mucho, y su mundo sensorial era natural y sencillo. Antes, la mesa del comedor era un lugar central en el que las familias se reunían para comer y hablar de cómo había ido el día, y después de cenar se convertía en el sitio en el que se hacían bizcochos, trabajos manuales y deberes (…) Hoy las familias son diferentes. La influencia de la tecnología en una familia del siglo XXI está fracturando su base y causando una desintegración de los valores fundamentales que hace tiempo eran el tejido que las unía.” Concluye Rowan.

El control e ingenio de los padres

Es una realidad que los niños de hoy se divierten de una forma diferente a la de tiempos atrás, y sería ilógico no reconocer o prohibir a los menores hacer parte de esa realidad. No obstante, el control de los padres para velar por un uso moderado de los aparatos es la clave del asunto, y más en las vacaciones. Al mismo tiempo es necesario que los padres se esmeren por crear espacios para el juego, las actividades al aire libre y la diversión familiar. 


Con información de: Huffington Post



viernes, 8 de julio de 2016

La olla


Un día, un experto en administración del tiempo estaba hablando a un grupo de estudiantes y buscó una serie de acciones para sus comentarios, de forma que a los jóvenes se les quedara la idea en su mente  para siempre. El experto se colocó enfrente de todos con una olla de cerámica con boca ancha. La colocó sobre la mesa y tomó una docena de piedras grandes y las fue colocando dentro de la olla.

Cuando la olla estuvo llena y no cabía una piedra más, preguntó: "¿Está llena la olla?

Todos en la clase contestaron: "siiiiiii"

Dijo él: ¿De verdad? Entonces tomó un cubo con grava y empezó a vaciar su contenido en la olla hasta que ésta se fue colocando en los huecos que existían entre las piedras más grandes hasta que ya no pudo entrar una más.

Él preguntó: "¿está llena ahora?"

Alguien del grupo contestó:"Probablemente no"

"¡Bien!" exclamó. Enseguida tomo una cubeta con arena y la vacío dentro de la olla de tal manera que la arena cubrió los huecos dejados por las piedras y la grava y ya no cupo más.


Preguntó: " ¿está llena ahora?"


"¡Nooo!" exclamó el grupo

¡Excelente! - les dijo, a la vez que vaciaba una jarra con agua en el interior y ésta era absorbida por la arena. "¿Cuál es la moraleja de este ejemplo?"

Un estudiante comentó: La moraleja es que no importa cuán llena esté tu agenda, si te esfuerzas habrá cabida para algo más.

"No, -contestó el experto-. La moraleja que nos ilustra esto es que si no colocas las piedras grandes en primer lugar, no podrás hacerlo después" ¿Qué son para ustedes las piedras grandes en su vida? ¿Un proyecto pendiente de lograr? ¿Tiempo de calidad con tu familia? ¿Tu fe? ¿Una causa justa? ¿Tus finanzas? ¿Tus estudios?


Recuerden: "Pongan las piedras grandes de su vida primero, ya que no podrán colocarlas después"


Web católico de Javier
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