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"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
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domingo, 24 de julio de 2011

SEÑOR, ENSÉÑAME A ENVEJECER



envejecer¡Señor! ¡Enséñame a envejecer! Hazme comprender que la Comunidad no tiene la culpa si ya no me encomienda responsabilidades ni pide mi opinión y ha llamado a otros para que ocupen mi lugar. Aleja de mí el orgullo de la experiencia vivida y la convicción de que soy necesario.
Que no me aferre únicamente a la ley del tiempo mientras poco a poco me voy desprendiendo de las cosas y me dé cuenta de que en este turnarse de tareas, descubro una de las experiencias más interesantes de la vida que se renueva bajo el impulso de tu Providencia.
Haz, oh Señor, que yo pueda ser útil todavía, contribuyendo con el optimismo y la oración a la alegría y al entusiasmo de quienes están de turno en las responsabilidades, viviendo un estilo de vida humilde y sereno en contacto con el mundo en continua renovación, sin quejas sobre el pasado, conviertiendo mis sufrimientos humanos en un don de reparación social.
Que mi retiro de la vida activa se cumpla de una manera simple y natural como un feliz ocaso del sol.
Perdona si solamente hoy, en la tranquilidad, logro comprender todo lo que Tú me has amado y socorrido. Que al menos ahora yo tenga viva y penetrante la percepción del destino de gozo que me has preparado y hacia el cual me has encaminado desde el primer día de mi vida.


Señor, ¡enséñame a envejecer así! AMÉN


Fuente:webcatólicodejavier.org

jueves, 21 de julio de 2011

Etapas de la vida matrimonial


image


La relación matrimonial evoluciona con la pareja a medida que nuevas circunstancias van apareciendo. Así, por ejemplo, no es lo mismo estar recién casados y sin hijos que llevar 9 años de casados y tener niños pequeños.
Sin embargo, los cambios son causados no sólo por las circunstancias externas a la pareja tales como la presencia de los hijos, sino también por realidades internas a la relación misma: a medida que una pareja se conoce más y empieza a descubrir los retos que la personalidad o las necesidades del otro le implican, la dinámica de la relación también cambia. 
Lo interesante es que todo este proceso es de alguna manera previsible y por tanto es algo a la cual las parejas pueden prepararse. Así, si una pareja sabe reconocer en qué etapa de la relación matrimonial está o a cuál está por llegar, le será más fácil saber qué puede esperar de ese momento y sacarle provecho a las posibilidades que las circunstancias le ofrecen en vez de frustrarse con expectativas irrealizables.
Por ejemplo, es importante saber que no siempre vamos a sentir el amor de la misma manera. Existen distintas etapas emocionales en el matrimonio: Cada una es una oportunidad para dar y sentir de manera diferente, pero no menos intensa o interesante.
Cada etapa matrimonial es una oportunidad para dar y sentir de manera diferente, pero no menos intensa o interesante.
Junto a este hecho se debe igualmente considerar que la relación matrimonial está afectada por las relaciones con los hijos y la vida profesional y que esto lleva a dinámicas tanto emocionales como prácticas muy concretas que se pueden describir en tres etapas claramente definibles.


Fuente: www.portumatrimonio.org/alimenta/v/etapas/

lunes, 18 de julio de 2011

QUÉ HACER CON LOS PLATOS DESPAREJADOS?

Quién no tiene, platos, vasos, jarras, tazas, cuencos, copas,que se te han quedado sin pareja o sea....
desparejados????


Pues yo sí!!! asi que si no sabéis que hacer con ellos os voy a enseñar en formas de imágenes ideas
que cualquiera de vosotras podeís adaptar a cualquier rincón de vuestra casa.
Selecciona varios platos que te gusten y cuelgalos en la pared formando un diseño original. Es buena idea empezar con un plato en el centro de la pared que quieras decorar e ir añadiendo combinado en tamaños y formas diferentes





No sólo se puede hacer con platos clásicos, tambien se puede hacer composiciones muy modernas. Todo depende de los platos que tengas y el estilo que más se adapte a tu casa.





Tambien podemos hacer  una composicion de espejos con los platos vueltos al revés. Colocando 3 o más platos como véis en la foto.
Otra opción es colocar dentro de los platos, fotos en sepias o en blanco y negro, tambien podemos elegir bandejas y fuentes de diferentes tamaños.




Podemos personalizar más aún las composiciones; formando letras con los platos o dibujando  con pinturas las ramas de un árbol o cualquier cosa que se nos ocurra, todo depende de la imaginación y creatividad de cada uno.



Si solo tenemos un plato podemos hacer un bonito reloj, solo tenemos que comprar una maquinaria y las saetas del tamaño que más se aproxime al plato o bandeja.


Y a mi personalmente, la idea que más me gusta es ésta,adaptar los platos a tarteras o fruteros, me parece además de decorativo super-práctico y quedan espectaculares.








Mirar que con una simple copa,un plato y un poco de pegamento... que original queda y nadie diría que lo hemos hecho nosotros.


Fuente:http://mueblesconencanto.es

miércoles, 13 de julio de 2011

Para curar la chismeadicción

 Curar la chismeadicción es un trabajo ingente, pero vale la pena. Romper con los chismes será una gran conquista para muchos  
Para curar la chismeadicción
Para curar la chismeadicción
La adicción a los chismes se da en diversas formas entre los seres humanos. Seguramente las dos formas más graves de adicción son la activa y la pasiva. En la activa, uno se convierte en promotor de chismes. En la pasiva, uno alimenta su corazón continuamente con chismes.

Las dos formas viven e interactúan conjuntamente: no hay narrador de chismes si no hay quienes escuchan chismes. Por lo mismo, las dos adicciones pueden ser sanadas simultáneamente.

Para curar la chismeadicción, lo primero es entender cómo funciona, de dónde surge y se alimenta. Hay chismes porque el ser humano tiene un deseo irrenunciable de conocer. Queremos saber los nombres de las estrellas y las distintas clases de mamíferos que existen; y también queremos conocer lo que ocurre detrás de las paredes del vecino o cuál es la última novia de un importante jugador de fútbol.

Algunos conocimientos son sanos, pero no siempre útiles. Otros son neutros: da igual saber o no saber algo sobre temas sin mayor transcendencia. Y otros conocimientos son malsanos: dañan a quien los difunde, a quien los “consume”, y a las víctimas que ven cómo se divulgan hechos de su vida privada que nadie debería difundir.

La curiosidad, por lo tanto, es el caldo de cultivo más fecundo para el mundo de los chismes. Normalmente es una curiosidad adaptada a cada uno: saber detalles de la vida privada de los vecinos me interesa más a mí que a quienes viven tres calles más abajo. Otras veces se trata de curiosidades promovidas por la fama de las personas: millones de personas siguen con avidez cualquier rumor, aunque sea falso, de su cantante favorito, o de aquel gran tenista, o de un político que tiene muchos amigos y muchos enemigos.

El camino que destruye la chismeadicción pasa, por lo tanto, por un sano control de la propia curiosidad. Ese control permite dejar de lado aquello que no es necesario saber para dedicar lo mejor del propio tiempo y de la inteligencia para temas serios, valiosos, exigentes, útiles, urgentes.

Llegar a ese control significa, por un lado, no iniciar el fuego incontenible de los chismes. A veces por casualidad, o porque nos dejamos llevar por la curiosidad malsana, o porque otros llegaron para contarnos “la última novedad”, llegamos a conocer un chisme nuevo e innecesario. En esos casos, y con un poco de esfuerzo, podemos ser como esas paredes que impiden la difusión del ruido: lo que llega a mis ojos o a mis oídos muere allí mismo, cuando se trata de algo que no debe ser divulgado, de un chisme que daña injustamente a los que son objeto del mismo.

Por otro lado, se puede aplicar a los chismes lo que se dice en Internet sobre los trolls (o troles, según el neologismo que se prefiera): cuanto más caso se hace a un chismoso tanto más fuerte se siente y se agrava en su enfermedad. Por lo mismo, para no “alimentar al chismoso”, lo mejor es no hacerle sentir que es importante. Cuesta ser tajante, pero una palabra sincera con la que digamos a quien ha caído en la chismoadicción que no queremos escuchar sus “noticias” puede llegar a ser el inicio de su curación (y una buena vacuna para no llegar a contagiarnos de una enfermedad sumamente agresiva).

Afrontar el tema de la chismeadicción sólo en clave represiva es una estrategia insuficiente. Lo mejor para no tener tiempo para difundir o para consumir chismes, como ya dijimos, es ocupar el corazón, la mente y el tiempo en actividades útiles, en lecturas provechosas, en temas importantes.

En un mundo donde la usura destruye miles de vidas, donde cada año son eliminados millones de hijos en el seno materno, donde hay banqueros que especulan sobre la pobreza de los pueblos, donde millones de personas viven sin esperanza, donde la droga destruye la psicología de jóvenes y adultos, ¿podemos permitirnos la curiosidad malsana que gasta nuestro tiempo en seguir las aventuras románticas de un cantante de moda?

Ciertamente, no podemos pasar toda la vida en temas serios. Conocer en qué tienda compró un familiar su corbata puede ser sano y hasta útil para ahorrar un poco. Pero estar un día sí y otro también a la caza de chismes, verdaderos o falsos, que absorben nuestras mentes y agotan nuestro tiempo, significa haber perdido el rumbo y caer en las redes de curiosidades destructivas.

Curar la chismeadicción es un trabajo ingente, pero vale la pena. Romper con los chismes será una gran conquista para muchos: para quienes han perdido parte de su tiempo en la tarea de divulgar “noticias” que no eran más que chismes dañinos; para quienes han nutrido su alma con bagatelas que en nada les ayudaban; y para tantos hombres y mujeres que han perdido su buena fama por culpa de chismosos sin escrúpulos.

Desde esa curación, de un modo bellamente sorprendente, descubriremos un enorme potencial de tiempo disponible para el bien, para la verdad, para la justicia. Con ese tiempo a disposición no sólo repararemos el daño hecho en otros por culpa de chismes venenosos, sino que tendremos más conocimientos y más energías para afrontar necesidades urgentes de familiares, amigos, y de tantos hombres y mujeres que esperan manos amigas para salir de situaciones graves de miseria y de abandono.


Autor: Fernando Pascual
Fuente: Análisis y Actualidad

lunes, 11 de julio de 2011

Si yo hubiera... Si yo hubiese...


¿En qué tiempo verbal están conjugadas las frases: “Si yo hubiera… y “Si yo hubiese”?
Las frases arriba mencionadas están conjugadas en tiempo verbal “Desperdiciativo”. Con esto queremos decir que de nada sirve estar añorando el pasado, las cosas que no hicimos, o cómo las pudimos haber hecho, etc.

Lo hecho, hecho está. Ahora, en este momento, debemos tomar rienda de nuestra vida y hacer de ella lo que nos plazca. Para hacer esto, debemos tomar decisiones y de hecho, a cada momento estamos tomando decisiones. Algunas de ellas sin importancia. Pero muchas de ellas por demás trascendentes.

Esas, las decisiones importantes, son las que nos han traído hasta aquí, hasta esto que estamos viviendo. No nos cansaremos de decir que lo que estamos viviendo, es lo que nosotros hemos generado. Lo hemos generado con nuestro pensamiento.

Pensamos y al pensar tomamos decisiones. ¿Tomo el camino fácil o el que más me conviene? ¿Comeré este antojo o algo más saludable?, ¿Desquito mi coraje o calmo la situación? ¿Escojo el placer inmediato o el bienestar duradero? ¿Le doy amor o prefiero mi soberbia? ¿Hago lo que tengo que hacer o lo hago después?

Nos quejamos de que tenemos mala salud, pero fueron nuestras decisiones las que nos la trajeron. Nos sentimos mal por la falta de armonía en nuestras relaciones y sin embargo damos paso a nuestra soberbia o rienda suelta a nuestra ira.

Estamos hartos de vivir con limitaciones, pero en el momento eran mejor el dispendio y el placer inmediato. Nos hacía cosquillas el dinero en el bolsillo. Tal vez no había nada en realidad que comprar, pero buscábamos y encontrábamos en qué gastar, pudiendo haber invertido nuestro dinero en cosas que sí valían la pena.

Se habla mucho de la “Intuición femenina” y sin embargo es algo que tanto los hombres como las mujeres podemos cultivar y aprender a escuchar. Existe la expresión: “Tengo una corazonada” y en ocasiones suele ser sólo nuestro deseo de que las cosas sean como quisiéramos.

En otras ocasiones, en realidad es nuestro ser interior que nos está diciendo cuál es el camino o la decisión correcta a tomar. Basta ya de tomar decisiones que sólo nos dan un placer o beneficio inmediato y pasajero pero nos perjudican a largo plazo.

Todas estas decisiones mal tomadas, a la ligera, como un granito de arena, se fueron acumulando hasta que llega un sobrepeso, la bancarrota, el divorcio, la enfermedad, el hastío, la infelicidad, etc.

Lo único que se requiere es una buena voluntad para salir adelante de nuestra mala situación y darnos tiempo para reflexionar sobre las decisiones trascendentes. Cuanto más importante es la decisión, más cautelosos debemos ser. No se trata de vivir en la indecisión, sino darle tiempo de calidad a la toma de decisiones.

¿Cómo aprender a tomar las decisiones correctas? Haciendo caso de nuestra intuición. ¿Cómo cultivar la intuición? La mejor herramienta que podemos sugerir cuando estamos indecisos es la meditación, poniendo en manos del Señor nuestras decisiones para que nos ayude.

P. D. El tiempo verbal de las frases en el inicio de la reflexión es pluscuamperfecto de subjuntivo, inexistente o imaginario.

Fuente: Webcatólicodejavier

jueves, 7 de julio de 2011

Tú y yo. Y... ¿los que vengan?

Todo matrimonio implica estar abierto a las vidas que vienen del amor  
Tú y yo. Y... ¿los que vengan?
Tú y yo. Y... ¿los que vengan?
El amor entre un hombre y una mujer puede surgir de un "chispazo" misterioso, tras un encuentro casual, en un lugar de vacaciones, en un avión, en un autobús urbano, en un choque (esperamos que no grave) de carretera. Otras veces nace de una historia más larga, tras una conquista más luchada, en una serie de propuestas, avances y retiradas, que sólo después de mucho madurar arrastran hasta el momento del sí total y definitivo.

Sea como fuera, la historia de amor de una pareja no termina en ese instante en el que se cambian los anillos o se prometen fidelidad hasta la muerte entre los aplausos de los familiares y amigos, la bendición de un sacerdote y la lluvia de arroz que tiran entusiastas un grupo de chiquillos más o menos bullangueros. El amor que llevó a un hombre y a una mujer a un compromiso "para siempre" rompe lo que era un sistema de vida en el cual dominaba el "tú" y el "yo", para iniciar la vida del "nosotros", en la que el "tú" y el "yo" se viven de un modo distinto, más íntimo, más cordial, más profundo.

Conforme pasa el tiempo, todos esperan un nuevo paso en la vida del matrimonio joven: el nacimiento del primer hijo. Es un momento en el que la esposa, la primera en sospechar la noticia, vibra de emoción, y contagia, con sus angustias, sus mareos, quizá sus primeros caprichos, al esposo, que también participa, si sigue locamente enamorado, de lo que va a ocurrir en el seno de su esposa.

El "tú" y el "yo", convertido ya en un "nosotros" a dos voces, se abre y se enriquece ante el que ya ha llegado, ante el primer hijo, que introduce muchas novedades en el dúo hasta ahora más o menos armónico. Desde luego, los primeros nueve meses serán un misterio compartido especialmente entre la mamá y el "embrión" que luego llegará a ser "feto" (normalmente una mamá no le dice al marido que está esperando un "embrión", sino que está esperando un hijo...). El papá, sin embargo, no es un satélite externo a todo lo que está ocurriendo. Sabe que este "embrión" es "nuestro" hijo. Sufre y siente las angustias de la esposa. Se alegra con los resultados positivos de un diagnóstico prenatal, y se preocupa cuando los médicos no se muestran especialmente optimistas. Comparte, en la medida de su amor, la aventura de una nueva vida que ya ha iniciado y que pronto podrá no sólo tocar a través de la piel de la esposa, sino ver y palpar directamente, en un abrazo de gozo y de alegría que es difícil de describir.

Toda carrera matrimonial implica esta apertura a las vidas que vienen del amor. Cada nueva concepción repite la alegría de la vida, de esa vida que nuestros padres nos dieron, de esa vida en la que tantos nos acogieron, de esa vida que también nosotros podemos dar gracias al amor que no se pone límites.

Todos queremos que el nuevo milenio sea un poco mejor, un poco más feliz. Lo será en la medida en que sepamos amar, abrir el corazón al otro, a la otra, a los otros que vienen. Así hemos nacido miles de millones de seres humanos. Así esperan poder vivir, con la dignidad del amor, aquellos hombres y mujeres que serán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, y que dependen plenamente de nuestra disponibilidad en el amor. Darla no cuesta nada, y puede concedernos mucho más de lo que podamos esperar. Basta con hacer la experiencia.

Autor: Fernando Pascual
Fuente:Catholic.net


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miércoles, 6 de julio de 2011

¿Desde dónde comentamos en Internet?

El mundo de Internet permite un acceso rápido a miles de comentarios de todo tipo y sobre ámbitos muy variados  
¿Desde dónde comentamos en Internet?
¿Desde dónde comentamos en Internet?
El mundo de Internet permite un acceso rápido a miles de comentarios de todo tipo y sobre ámbitos muy variados. Quienes los redactan a veces revelan su identidad y dan la cara. Otras veces prefieren esconderse bajo pseudónimos o de otros modos. Sea cual sea la opción que se use, ¿qué descubrimos en esos comentarios?

Lo primero es que existen horizontes casi infinitos sobre los que surgen comentarios: deporte y clima, política y familia, ciencia y literatura, religión y filosofía, economía y biología. Los temas son tantos y tantos los puntos de vista, que es imposible hacerse una idea de lo que la “gente” piensa cuando se expresa en el mundo de Internet.

Lo segundo que descubrimos es que esos comentarios reflejan, en parte, las convicciones de las personas, o sus dudas, o sus deseos de aparecer, o sus miedos, o sus frustraciones, o sus odios. Otras veces esos comentarios son “falsos”, en el sentido de que no expresan lo que uno piensa, sino lo que uno quiere aparentar por fines diversos: para molestar, para reírse de otros, para pasar un rato más o menos agradable, para ganar afectos, para poner a prueba a los demás, para crear polémica, para ver cómo responden otros,...

Lo tercero, quizá lo más importante, es que los comentarios desvelan actitudes. No sólo se escriben ideas, sino que se comenta desde sentimientos profundos, desde modos de ver la vida, desde una historia personal bella o desgraciada.

Por eso hay comentarios llenos de odio, bañados en sed de venganza, en rabias profundas. Abundan entonces las palabras de desprecio. La condena se convierte en la salsa principal. Hay, en esos comentarios, un deseo de destruir a otros, vistos como seres despreciables, como personas para las que el infierno sería un castigo insuficiente.

Otros comentarios tienen una actitud de afecto, de comprensión, de acogida, de respeto. El otro, incluso si piensa de modo diferente, o si ha cometido graves errores o delitos, es tratado como un ser humano digno. A veces se cae en el extremo de un buenismo excesivo, que no percibe el daño hecho por otros, pero la actitud no deja de ser interesante: también los criminales pueden ser rescatados, sin quitar para nada lo que deben pagar a la justicia, desde manos amigas y corazones dispuestos al perdón.

Otros comentarios surgen de un deseo profundo de autoafirmación: uno tiene la razón y los demás están equivocados. No se trata simplemente de defender la verdad (algo siempre loable), sino de despreciar a los otros con el simple deseo de vencer sobre quienes son humillados continuamente por comentaristas sumamente agresivos.

Otros comentarios reflejan dudas íntimas, o incluso depresiones profundas. Llegan desde personas a las que una enfermedad psicológica o los golpes de la vida han llenado de tristezas, incapaces de reaccionar positivamente. En sus frases, en sus escritos, se palpa la confusión, la pena, la desgana, el pesimismo, la desidia.

Otros comentarios respiran un aire de serenidad y de diálogo, una actitud de escucha y de búsqueda de caminos para construir. Da gusto encontrar comentaristas (en foros, en chats, en blogs) con actitudes de empatía, si bien eso no basta: de nada sirve encontrar a alguien que escucha y luego promueve ideas engañosas que confunden a los incautos.

La lista podría hacerse mucho más larga, pues las situaciones son muy complejas. No faltan personas que son capaces de comentar desde actitudes psicológicas diferentes, con intervenciones que van desde lo sarcástico hasta lo cariñoso, con una espectro muy amplio de posibilidades.

Lo importante es descubrir cuáles son las actitudes del otro (siempre que sea sincero) y cuáles son las propias. Ello no será suficiente para lograr un buen diálogo, pero al menos permitirá una mayor conciencia de cómo participa cada uno.

Luego, habrá que dar pasos concretos para erradicar lo que sea inadecuado y para no dejarse salpicar por quienes tienen actitudes incorrectas. Sin olvidar, quizá un punto que dejamos a veces de lado, que no basta con buenas formas para un buen diálogo, sino que en el mismo es irrenunciable una actitud de amor sincero a la verdad, venga de donde venga y sea dicha por quien sea dicha.

Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net

domingo, 3 de julio de 2011

sábado, 2 de julio de 2011

10 Trucos para una limpieza ecológica


El vinagre, el bicarbonato o limón son básicos para limpiar.



limón

Gracias a nuestras foreras os podemos dar diez trucos sencillos para limpiar de una forma ecológica y sin hacer grandes gastos. Veréis como gracias a ingredientes tan básicos como el vinagre o el limón podemos dejar la casa limpia y cuidar el planeta. 

1. Para limpiar los suelos de madera podemos utilizar agua caliente con un chorro de vinagre. Esto hará que la suciedad desaparezca y dará muchísimo brillo al suelo. 

2. Si tenemos alguna mancha de tinta en la ropa no tenemos que recurrir a productos específicos. Lo más eficaz es meter la ropa en leche hasta que veamos que la mancha ha desaparecido y no quedan rastros de tinta. leche

3. Para evitar que cuando nos estamos duchando los cristales se empañen, podemos limpiarlos con un poco de espuma de afeitar. Es importante repartir una capa muy fina para que no se vea nada. De esta forma estarán siempre perfectos. 

4. Si queremos tener siempre a mano un limpiador multiusos podemos mezclar en un difusor: un poco de amoniaco, alcohol de limpiar y agua. Cuidado con las cantidades, más o menos lleva un dedo de cada sustancia. 

5. En las zonas donde el agua tiene mucha cal es casi imposible tener la bañera sin marcas. La mejor solución es calentar vinagre rojo y echarlo en la bañera con el tapón puesto. Dejar un rato y luego aclarar con abundante agua. 

6. Aunque seamos cuidadosos muchas veces nos equivocamos a la hora de poner la lavadora y algunas prendas salón salen desteñidas. Para que no haya problemas sólo tenemos que poner a hervir una cacerola con hojas de laurel y poner la ropa hasta que vuelva a su color original. 

7. Los suelos de madera suelen presentar pequeños arañazos debido al uso continuado. Para arreglar estas pequeñas imperfecciones podemos hacer una masa con aceite de oliva y pasta de dientes. Sólo hay que aplicarla con un paño y frotar. 

8. En el microondas es fácil que se vayan acumulando olores, grasa... para limpiarlo sin mucho esfuerzo debemos poner un vaso con medio limón a calentar durante 30 segundo. Luego sólo tendremos que pasar una bayeta y quedará todo limpio y perfumado. 

9. Si tenemos una chimenea seguro que somos conscientes de lo pesado que es limpiarla. Un buen truco es echarcascaras de patata cuando el fuego esté fuerte y el hollín se desprende de las paredes sin mayor problema. 

10. Para mantener las alfombras limpias y sin ninguna mancha, sólo tenemos que restregar con un poco de clara de huevo para evitar las manchas y los cercos.





Fuente: facilisimo.com
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