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"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Dolor de piedra, perdón de cristal


Mamá, no llores más.

 Monumento al niño no nacido

Debo confesar que esta imagen me ha impresionado realmente. Vemos, a la izquierda, una mujer de rodillas y llorando; la cabeza inclinada hacia adelante: la sostiene sus manos. Refleja un dolor profundo, muy hondo. Es una escultura de piedra. Delante observamos la figura de un niño -podría ser niña- elaborada en cambio en vidrio, en una especie de cristal transparente. Este niño está de pie, como alzándose del suelo y con su mano izquierda tocando delicadamente la cabeza de la mujer de piedra.

Difícil poder expresar mejor el profundo arrepentimiento de una madre que ha abortado. Lo ha logrado Martin Hudáčeka, un joven escultor de Banska Bystrica (Eslovaquia). La idea surgió de un grupo de mujeres jóvenes, convencidas del valor de la vida y de las funestas consecuencias que todo aborto conlleva en el cuerpo y en el espíritu de la infeliz madre.

El monumento al “Niño no nacido” fue inaugurado el 28 de octubre 2011 por el Ministro de Salud de Eslovaquia MD. Ivan Uhliarik. Por si sirve el dato, Eslovaquia es uno de los países que al salir del comunismo ha visto reducirse su número de abortos: de 58.000 en 1988 a 19.000 en 2006. Hay que decir que también ha descendido el número de nacimientos anuales: de 83.000 a 53.000 en estos mismos años. Su legislación permite el aborto prácticamente libre hasta las 12 semanas, y es permitido a jóvenes de 16 y 17 años con permiso de sus padres. Afortunadamente el país de mayoría católica (un 70% de sus 5,4 millones de habitantes), cuenta con muchos servicios sanitarios que pertenecen a la Iglesia y en donde la mayoría de los ginecólogos se niegan a cometer abortos.

El artista ha logrado plasmar un maravilloso equilibrio entre dolor y amor; entre la agonía de la madre y el consuelo del niño; entre el arrepentimiento de ella y el perdón de él. La imagen deja en el corazón una profunda ternura hacia la madre y su hijo. Pero ¿por qué el autor quiso emplear el vidrio en el caso del niño? Tal vez para evocar el alma pura y transparente del niño no nacido que parece decirle: «Mamá, no llores más. Mírame, aquí estoy. Desde el cielo podré amarte y hacer por ti todo lo que no pude en la tierra».

Esta obra de arte transmite un mensaje claro: El abominable pecado del aborto además de matar a una criatura inocente, hiere en lo más hondo de su ser y de su dignidad a la mujer. Si el hombre -como nos recordaba tantas veces el beato Juan Pablo II- sólo se realiza en la donación de sí mismo, añadimos que en la mujer este amor es ante todo materno. Su vocación a la maternidad, tanto física como espiritual, forma parte de ella misma.

Un último detalle. Cuando mostré la foto de esta imagen a una mujer y le pedí sus observaciones, al final, para sorpresa mía, me formuló este interrogante: 
«¿Y dónde está el padre?»

Autor: José María Moriano, LC | Fuente: www.buenas-noticias.org

lunes, 28 de noviembre de 2011

Abre el corazón para decir adiós

En nuestro camino encontramos muchas almas con las que interactuamos
e intercambiamos energías de un modo que contribuye a nuestro
crecimiento y al suyo. Aprendemos lecciones conjuntamente.
Compartimos la mesa. Compartimos el amor. Pero a menudo llega el
momento de decir adiós.

Hay despedidas que llegan de manera súbita, inesperada, sin
advertencia. Hay despedidas que podemos planear y hasta programar.
La duración de la despedida no tiene importancia. Lo que importa es
cómo manejamos nuestras despedidas.

Podemos despedirnos con el corazón abierto y agradeciendo todo lo
que hemos aprendido. O podemos cerrar el corazón y decir con
amargura que hemos vuelto a perder.

Podemos decir adiós con una actitud de confianza, fe y amor, en la
creencia de que nuestros corazones nos unieron durante un tiempo
para disfrutar de la vida y avanzar a nuestro viaje. O podemos
hacerlo emitiendo juicios duros preguntándonos "¿qué hicimos mal
para que nuestro camino nos impidiera continuar unidos?". Podemos
decir adiós con el corazón abierto, sintiendo tristeza, añoranza y
alegría. O podemos decir adiós bloqueando nuestras emociones y
afirmando que así es la vida.

A veces es hora de decir adiós. No siempre podemos elegir el
momento, pero podemos elegir las palabras de nuestro coraz
ón...




Dedicado a  NIMIA TORRES VDA. DE ARZAMENDIA.. a 1 año de tu partida...
Tía, te extrañamos... Q.E.P.D.


sábado, 26 de noviembre de 2011

SERÁS UN TRIUNFADOR


Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.
Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte por el qué dirán.
Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.
Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.
Cuando sepas distinguir una sonrisa de una burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.

Cuando actúes por convicción y no por adulación.
Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.
Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas.
Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre, y junto al rico sin pensar que es un dios.
Cuando sepas enfrentar tus errores tan fácil y positivamente como tus aciertos.
Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.
Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.
Cuando ya no debas sufrir por conocer la felicidad y no seas capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.
Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en Dios y en tu propia persona.
Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma, entonces y sólo entonces, serás... ¡UN TRIUNFADOR!

http://webcatolicodejavier.org/triunfador.html

jueves, 24 de noviembre de 2011

7 consejos prácticos para mejorar la seguridad de tu casa


1 - Cierre su casa con pestillo antes de marcharse: este consejo puede parecer muy obvio, pero no todo el mundo lo lleva a cabo. Abrir una puerta que no tiene echados los pestillos es tan sencillo como pasar una tarjeta a través de ella.

2. Cuide sus llaves: Si por cualquier motivo las perdemos debemos cambiar las cerraduras enseguida.También es recomendable cambiar las cerraduras si acabamos de comprar una casa nueva, pues nuestras llaves pueden no ser la única copia.

3. Guarde sus llaves y su información personal en sitios diferentes: nunca debemos dejar nuestras llaves junto a información que pueda llevar a localizar nuestra vivienda, como por ejemplo el DNI.

4. No esconda llaves cerca de su casa: esconder las llaves debajo de la alfombrilla o en una planta no es una buena idea. Si necesitamos tener llaves de repuesto lo mejor es dejárselas a alguien de confianza.

5. No comente en público que sale de vacaciones: los cacos están atentos a cualquier casa que pueda quedarse vacía.

6. Haga parecer su casa habitada: los ladrones evitan entrar en casas que parecen habitadas. Cuando os vayáis a dormir dejad encendida alguna pequeña luz en una ventana visible. Para los periodos vacacionales puede utilizar los temporizadores de luz que encienden y apagan las luces imitando los hábitos de su familia.

7. Marque sus objetos de valor: de este modo podremos reconocerlos si nos los roban. Anotar la marca, el valor, su número de serie y fotografiarlos puede ayudar a la policía a localizar a los ladrones.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

LA FLOR

La flor no nace para ser hermosa. Nace para ser flor. Su belleza requiere de que quien la mire tenga capacidad para descubrirla. Pueden pasar a su lado cientos... miles... Algunos ni siquiera se percatarán de su existencia. Otros no encontrarán en ella nada singular que la haga resaltar del paisaje que la contiene.

Habrá quienes pensarán que sólo es una flor más. Aún tal vez aparezcan los que le dedicarán un par de miradas atraídos por sus colores y seguirán su camino.

Pero en algún momento aparecerá quien no la considere una flor más, Tenga todo el tiempo necesario para deleitarse observándola en cada milímetro, descubra nuevas sensaciones al acariciar suavemente sus pétalos, y no siga de largo, sino que decida que es una flor demasiado hermosa para no conservarla. Así con profundo cuidado y amor, cavará en torno de su raíz y poniendo todo su cariño y atención la llevará a su propio jardín donde en cada momento pueda tenerla cerca para quererla, apreciarla, dejarse cautivar por ella... para amarla.

Sin embargo nadie le pidió que cambie su color, su forma, su aroma. Ella nació flor. Así también tu vida puede ser como esa flor. Tal vez pasen cientos o miles a tu lado sin percatarse de tus valores, de tus sentimientos, de tu propia existencia. Hasta que alguien con la capacidad interior necesaria te descubrirá en medio del mundo. Y posará en ti sus ojos. Y te hará parte de su mundo. Sin que para ello debas cambiar o mostrarte en forma distinta.

Alégrate de haber nacido flor y espera la llegada de ese gran día. 


 Me encanta las margaritas!!! 


de Canela C
Fuente:Encuentra.com

lunes, 21 de noviembre de 2011

17 años ya Papá...


En éste día tan especial quiero decirte Papá que ....
desearía volverte a la vida para  tenerte de nuevo a mi lado, para pedirte perdón por  tantas cosas, … que tus manos acaricien mi cabeza…  caminar contigo de la mano por las calles, con mis niños, tus nietos,...para abrazarte entero padre mío y decirte lo mucho que te extraño…lo mucho que te busco…

En mis sueños papá te veo… sonriente , feliz como siempre lo fuiste… rodeado por tu amigos, y familiares … conversando, bromeando… y por ello sé padre mío que  estás feliz donde estás, por ello sé padre mio que desde ahí… estás cuidando de  nosotros…

TE QUIERO PAPÁ!!! 

sábado, 19 de noviembre de 2011

Comprometerse

Quien jamás ha sentido el tirón que supone la libertad de atarse, no intuye siquiera la profunda naturaleza de la libertad  

Comprometerse
Comprometerse
Vivimos quizá una época histórica en la que hemos visto cómo grandes utopías han quebrado. Ahora, se mantiene vigente más bien –como señala José Antonio Marina– una utopía sin pretensiones, que había permanecido latente, oscurecida por la prepotencia de las demás. Se trata de la utopía ingeniosa. La nueva humanidad se siente cómoda en un ambiente poco agresivo, tolerante, en el que los individuos, liberados por desligación de la influencia de los demás, se disponen a probarlo todo. Se ha abolido lo trágico y se navega con soltura en una afectividad ingeniosa: divertida, no comprometida, y devaluadora de lo real.

Nuestro siglo (el pasado), que ha sido, posiblemente, el más sangriento y trágico de la historia, justifica el descrédito de la seriedad, porque en el origen de las grandes tragedias que nos han conmovido aparece siempre alguien que se tomó algo demasiado en serio, fuese la raza, la nación, el partido o el sistema. La sociedad desconfía, con razón, de todo fanatismo. Hay un valor máximo, que es la libertad, y el resto son procedimientos para conseguirla. Le cuesta admitir cualquier afirmación sostenida con vigor. Cualquier norma excesivamente definida le asusta. Busca el vagabundeo incierto, el buen humor. Odia los tonos regañones y gruñones. Una consigna tácita nos ordena no tomar nada en serio, ni siquiera a nosotros mismos. Hemos descubierto las ventajas de la anestesia afectiva, todos somos divertidos, la publicidad adopta un tono humorístico, las costumbres son desenfadadas, las modas ingeniosas. Nada se libra de la atracción de la levedad.

Es cierto que hay que reconocer grandes conquistas a esta mentalidad. Entre otras cosas, haber barrido —literalmente— a toda una fauna de personajes bastante ridículos y prepotentes. Hay que reconocerlo y agradecerles sus servicios.

Sin embargo, es fácil comprobar que esa actitud de levedad produce frutos ambivalentes: pretende fortalecer el Yo, y acaba, sin embargo, propugnando un Yo débil, fluido e insolidario; en vez de exaltar la creatividad, que es lo que pretendía, engendra un sujeto errático y pasivo.

La huida de la realidad convierte al hombre en simple espectador de su vida. El rechazo del compromiso abre paso a una espontaneidad aleatoria, gracias a la cual el hombre es lo que le da la gana, es decir, lo que se le ocurre, es decir, una ocurrencia imprevisible. Las equivalencias impiden la elección, porque aunque hay abundantes solicitaciones, todas son equiparables y de carácter efímero.

Eludir el compromiso es eludir la realidad. Es ineludible comprometerse porque la vida está llena de compromisos: compromisos en el plano familiar, en el profesional, en el social, en el afectivo, en el jurídico y en muchos más. La vida es optar y adquirir vínculos: quien pretenda almacenar intacta su capacidad de optar, no es libre: es un prisionero de su indecisión.

Saint-Exupéry dijo que la valía de una persona puede medirse por el número y calidad de sus vínculos. Por eso, aunque todo compromiso en algún momento de la vida resulta costoso y difícil de llevar, perder el miedo al compromiso es el único modo de evitar que sea la indecisión quien acabe por comprometernos. Quien jamás ha sentido el tirón que supone la libertad de atarse, no intuye siquiera la profunda naturaleza de la libertad.

Autor: Alfonso Aguiló | Fuente: interrogantes





  • Preguntas o comentarios al autor





  • viernes, 18 de noviembre de 2011

    Ni la policía americana...

    Se alejó del precipicio y, ante el asombro de todos, bajó las escaleras donde estaban los bomberos  
    La tarde del pasado día 30 de octubre conversaba con un matrimonio, en la segunda planta de un bloque de pisos de una de las calles más populosas de Valencia. Cuando la conversación entraba en la parte más interesante sonó el teléfono. «Es mi abuela –dijo la señora de la casa– que vive en el cuarto piso y dice que salgamos al balcón».

    Sólo salir, pudimos ver un par de coches de bomberos, una ambulancia, mucha policía nacional y una zona acordonada en cuyo centro había un enorme colchón, más grande que una piscina…

    – Parece que va a haber un suicidio.

    – ¡No puede ser! –exclamé, dándome cuenta de lo que eso suponía.

    – Sí –dijo la señora–, hace dos años vi algo parecido y era eso.

    – Pues debería bajar. Aunque… no sé qué puedo hacer.

    – Baja, si no, no te quedarás tranquilo.

    Ya decidido me puse la chaqueta, bajé las escaleras y fui a preguntarle a uno de los bomberos…

    – ¿Qué pasa?

    – Que ese hombre se quiere tirar. –En el 12º piso había un muchacho de pie preparado para tirarse.

    – ¿Puedo ayudar en algo? –No me hizo falta decir que era sacerdote, porque si no hubiera llevado sotana no hubiera podido ni atravesar el cordón que impedía el paso.

    – No lo sé; hable con la policía.
    La policía me dijo que debía ser el jefe de bomberos el que me diera la autorización.

    – Voy a llamar arriba, a ver qué dicen –me dijo el jefe de bomberos–. «Aquí hay un párroco que pregunta si puede hacer algo…» (Un párroco, un cura, un sacerdote, ¡da lo mismo!)

    – Dicen mis compañeros que suba y que ya verá usted si puede hacer algo o no.

    Me acompañó un bombero y una psicóloga. Llegamos a la terraza pero era imposible llegar hasta donde estaba el chico, sino sólo por una escalera que estaba ocupada por los bomberos. No había contestado a nada ni a nadie de todos los que estaban en la terraza: cinco bomberos, tres policías y dos doctoras.

    Una de ellas me dijo: «Qué pena, la policía americana al menos tiene psicólogos»; a lo que contesté: «Sí, pero no tiene curas».

    Me acerqué por fin al muchacho y le dije: «Soy sacerdote, escúchame. No hagas eso. Dios te ama, hijo». Nada, ni palabra. Aunque me miró.
    Quince minutos después pareció que iba a dejarse caer, pues solamente se aguantaba con las manos, y volví a intentarlo:

    – Dios te va a ayudar desde el Cielo.

    – ¡Dios no existe! –respondió.

    La policía se alegró. Eran las primeras palabras que decía en mucho rato. Le pregunté si había hecho la Primera Comunión. Me dijo que sí. Me dijo también que estaba confirmado y que le confirmó un sacerdote, no el obispo.

    Ya entablada la conversación le dije: «Ven aquí, hombre. Siéntate y seguimos charlando». Se alejó del precipicio y, ante el asombro de todos, bajó las escaleras donde estaban los bomberos por su propio pie y entró en el ascensor.

    Me despedí de él. Quedamos para la semana siguiente. Le di gracias a Dios y me despedí de policías y bomberos, después de decirle a la doctora: «Se lo dije, en la policía americana no tienen sacerdotes».


    Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com

    Autor: Antonio María Domenech Guillén. Cuenca (España) | Fuente: www.100sacerdotes.com 

    martes, 15 de noviembre de 2011

    Muere lentamente

    Muere lentamente quien no viaja,
    quien no lee,
    quien no oye música,
    quien no encuentra gracia en sí mismo.
    Muere lentamente
    quien destruye su amor propio,
    quien no se deja ayudar.
    Muere lentamente
    quien se transforma en esclavo del hábito
    repitiendo todos los días los mismos
    trayectos,
    quien no cambia de marca,
    no se atreve a cambiar el color de su
    vestimenta
    o bien no conversa con quien no
    conoce.
    Muere lentamente
    quien evita una pasión y su remolino
    de emociones,
    justamente estas que regresan el brillo
    a los ojos y restauran los corazones
    destrozados.
    Muere lentamente
    quien no gira el volante cuando esta infeliz
    con su trabajo, o su amor,
    quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
    detrás de un sueño
    quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
    huir de los consejos sensatos...
    ¡Vive hoy!
    ¡Arriesga hoy!
    ¡Hazlo hoy!
    ¡No te dejes morir lentamente!
    ¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

    Pablo Neruda

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