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"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
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martes, 24 de octubre de 2017

Primeras salidas nocturnas de tu hijo adolescente: este decálogo te será de gran ayuda



La libertad y la autonomía son competencias que el adolescente debe construir progresivamente respetando las normas y los acuerdos alcanzados con sus padres. Para planificar las primeras salidas nocturnas del hijo adolescente, la entidad española CONCAPA (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos) propone el siguiente decálogo, aquí publicamos un resumen de éste:
  
1. Partir de una posición de coherencia entre los padres

Independientemente de la situación de la pareja (incluida la circunstancia de que los progenitores se encuentren separados o divorciados), se debe adoptar una posición común y coherente antes de dar el paso de hablar con el hijo(a) de sus primeras salidas nocturnas. En caso de desacuerdo, deben alcanzar algún nivel de compromiso que les permita enviar un mensaje claro y consistente al adolescente.

En este asunto no caben las posturas ambiguas ni la inhibición porque son los padres, ambos padres, los que deben dar el permiso para salir de noche. La educación es una responsabilidad que debe ser asumida de forma conjunta y cooperativa por ambos progenitores y, en situaciones que exigen decisiones firmes como las que nos ocupan, es imprescindible que además sean coherentes.

2. Crear las condiciones más adecuadas para el diálogo

El peor error que se puede cometer consiste en ir posponiendo las decisiones para abordarlas unas horas o unos minutos antes de la salida. Ten la certeza de que esos mensajes de última hora (“¡No bebas!” “¡Vuelve pronto!”) no tienen ninguna utilidad e incluso pueden ser contraproducentes. Si queremos dialogar, es imprescindible plantearlo con suficiente antelación. Para ello, tienes que hacerle saber a tu hijo o hija de forma directa y explícita que es preciso hablar sobre este asunto: “Queremos hablar contigo sobre la salida que quieres hacer el próximo fin de semana”.

De igual modo, es muy importante elegir un buen momento para hablar, un momento en el que tanto padres como el adolescente estén tranquilos, poco ocupados y dispongan de tiempo suficiente para dialogar con serenidad.

3. Establecer una buena comunicación

Si de verdad dejas gestionar de forma razonable y eficaz el reto que representan las primeras salidas de tu hijo, es fundamental debatirlo con calma para captar todo lo que él o ella quiere expresaros con sus palabras y su comportamiento. Ten en cuenta que, para comprender a un adolescente, hay que ir más allá del lenguaje verbal y prestar especial atención a lo que transmite con su lenguaje no verbal: miradas, posturas, gestos, emociones, silencios…

Además, cuida tu manera de hablar: haz preguntas abiertas y no preguntas cerradas donde sólo pueda contestar “sí” o “no” (por ejemplo “¿Qué piensas de ese lugar al que vas?” “¿Cuál es tu opinión sobre esa chica?”). Evita los discursos largos que pueden ser percibidos como moralizadores. Expón sinceramente tus preocupaciones utilizando el “yo”, porque así podrás expresar lo que piensas y sientes y tu hijo percibirá la autenticidad de tu exposición. Evita las descalificaciones, los reproches, y las acusaciones (“Ya se sabe lo desastre que eres”, “Tú eres un ingenuo”, “Temo que te metas en algún lío como siempre…”). Ten la seguridad de que un diálogo entre un acusador y un acusado está condenado al fracaso.

Exprésale claramente el comportamiento que esperas de él. Tómate el tiempo necesario para explicarle claramente sus peticiones y sus deseos y verifica que el mensaje ha sido comprendido tal y como tú quisiste transmitirlo. Es clave evitar confusiones y malentendidos.

4. Permanecer firmes ante un eventual chantaje emocional

Es frecuente que, si tu hijo o hija no obtiene de forma inmediata lo que desea -dejarle regresar a una determinada fiesta-, recurra al chantaje emocional: “Eres un mal padre (o madre)”, “Lo que pasa es que no tienes confianza en mí” o la frase definitiva de “A los demás sí les dejan”. De ahí que uno de los principales retos a los que deberás enfrentarte es resistir el chantaje emocional que suponen este tipo de argumentos.

En primer lugar, es preciso que permanezcas firme en tus proposiciones y racionalices el tema. Para los adolescentes, la cuestión de la normalidad es importante; lo que ellos consideran “normal” tiene una gran influencia sobre sus opiniones y sus decisiones. Sin embargo, no siempre esa valoración de normalidad que les presentan tiene una base real; si profundizas un poco, comprobarás que “todos los demás” no son en ocasiones más que determinados amigos especialmente relevantes para él o ella.

De cualquier forma, aunque fuera cierto que otros padres lo autorizan, no debes sentirte cuestionado ni empujado a aceptar determinadas decisiones que no compartes. Las pautas educativas, las normas y los límites no tienen por qué ser los mismos en cada hogar. Tu hijo debe aprender que las reglas de juego pueden ser distintas en una u otra familia, además, recuerda que son los padres los responsables de tomar la disposición final.
  
5. Desarrollo de las salidas: poner normas y límites

Un aspecto fundamental es conocer lo más posible el desarrollo de la salida. Para ello,..

El artículo completo lo puedes leer aquí 

lunes, 23 de octubre de 2017

¿El fin de la intimidad?



Muchos definen la intimidad como un “límite entre lo público y lo privado, entre lo confidencial y aquello que puede mostrarse”- podemos decir que en numerosas ocasiones el concepto de intimidad sobrepone al de privacidad o confidencialidad. Aquí queremos resaltar que la intimidad es mucho más que lo meramente privado, “intimidad es un término que lleva implícito otro término, profundidad”.

¿Qué es la intimidad?

La definición en el Diccionario de la Real Academia Española: “Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia”.

“…La intimidad es una necesidad humana y un derecho natural del hombre. El término intimo viene de intimus que significa “lo más interior”. A esto es a lo que me referiré hoy, a aquello que se guarda en lo más interior. 

La intimidad es un derecho fundamental, es lo que realmente le pertenece a cada persona, es la fuerza  y señorío. Según Ilva Hoyos: “…se manifiesta en el dominio que la persona tiene sobre si misma, su vida, sus actos, su integridad física su intimidad, su honor”…

¿Qué te pertenece de tu cuerpo? Lo que guardas de la vista de los demás. ¿Qué le pertenece a tu alma? Tus pensamientos, tus sentimientos más profundos, tus amores que cuidas y compartes sólo con la persona indicada.

La intimidad está amenazada

Comparo la intimidad a un iceberg, ese témpano profundo de hielo que luce muy normal a la vista pero que es muy difícil de quebrantar. Recordemos la historia del Titanic. Cuando se ha desarrollado una intimidad profunda y fuerte, los embates de la vida se enfrentan con entereza y se mantiene la paz interior. De lo contrario cuando no se posee una intimidad sólida y profunda, esos embates resquebrajan el ánimo y pueden llevar a la persona a perder el equilibrio emocional que se requiere en los momentos difíciles. Como ejemplo puedo dar la vida de los artistas que ventilan todo a la luz pública. Muchos tienen una vida bastante infeliz y con finales trágicos.

Si la intimidad es un derecho fundamental que lo protege la Constitución, a los personajes públicos no se les respeta. Al cometer un error íntimo hacen leña del árbol caído para vender más revistas sacándoles a relucir los trapitos al sol.

Hoy más que nunca este derecho y el cultivo de la intimidad se ven amenazados, primero que todo en las redes sociales, también en programas de TV horario triple A, donde se exponen los más bajos instintos de los protagonistas. Se destapan y ventilan los sentimientos, los gustos, los disgustos de manera ordinaria y vulgar. Recordemos el refrán popular muy diciente al respecto: “La ropa sucia se lava en casa.”

¿Cuándo  se puede y debe compartir la intimidad? 

Se abre la intimidad para proteger derechos afectados al interior de la familia, ej. maltrato físico que hay que denunciar.

También cuando esa apertura redunda en beneficio personal o de otra persona: comparto mi intimidad con aquel que sufre, padece por algo que yo he sufrido y al compartir mi experiencia intima puede ayudarle a aliviar su dolor o a encontrar una solución.

Cuando visitamos el médico, el sacerdote, el psiquiatra y abrimos nuestra alma, nuestro corazón buscando una cura.

La compartimos con la persona amada de corazón. 

En los ratos de oración con Dios es cuando se crece y fortalece la intimidad.

Hablando del tema, mi amiga Lucía, me envió el siguiente texto: “La parte más intima de una mujer no la tendrás nunca mientras la desnudas, la tendrás mientras la escuchas. La parte más intima de una mujer, la tendrás cuando toques un punto que nunca nadie más ha tocado así: su alma.”


Desarrollar, fortalecer, cuidar, guardar y proteger esa intimidad es una tarea que todo padre de familia debe aprender y enseñar a sus hijos desde pequeños porque esto posibilita el desarrollo integro de la personalidad. Ese cultivo de la intimidad ampliará su capacidad para relacionarse con los demás de manera armónica, le enseñará a confiar y a creer en el otro.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Palabras para mi amor


Un día te arrancarás de mí,
Vas a dejar mi mano,
Ya no querrás mis besos mágicos para curarte las heridas.
Algún día te irás de mi casa. No querrás hacer un avioncito en la espalda o volar en mis brazos.
Algún día te irás de mi casa, no querrás que te haga cosquillas, pero quién sabe, tal vez te reirás el mismo recuerdo de estas cosas.
Algún día te irás de mi casa.
No me vas a llamar mil veces al día “mamá”,
Esperaré tu regreso con ansiedad,
Mis ojos no se van a cerrar hasta que vuelvas a casa.
Me llamarás y me dices que estás bien.
Sonreiré detrás del teléfono mientras seco una lágrima.
Algún día te irás de mi casa.
Ya no querrás mi mano para cruzar la calle.
Un día voy a extrañar tu ser niño pero yo siempre estaré contigo, mi corazón nunca te dejará
Dondequiera que vayas.
Voy a ser como un rayo de sol.
En un día gris no se ve, pero siempre está.


martes, 12 de septiembre de 2017

“Me niego a ser la agenda de mi hija por el Whatsapp”


“¡Me niego a ser la agenda de mi hija por el whatsapp!” dice enfáticamente Noelia López-Cheda, autora del libro No seas la agenda de tus hijos y prepáralos para la vida,  quien señala que “aunque los padres queremos que los niños sepan defenderse en la vida y tengan los recursos para afrontar el fracaso, no les preparamos para ello sino todo lo contrario”. 

Noelia es ingeniera industrial, Coach profesional, consultora en temas de Recursos Humanos, conferencista y Máster de Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato. Esta española apasionada de la educación, considera que los padres deben buscar que los hijos desarrollen ciertas habilidades fundamentales para la vida como son la autonomía, la proactividad y la comunicación; pues de lo contrario, es posible que los hijos sean inseguros, no asuman responsabilidades, dependan de los padres para tomar decisiones y no aprendan a razonar ni tolerar la frustración. 

“Ayudar a nuestros hijos, sí; ser su agenda o suplantarles, no”

Noelia relata la situación que la hizo caer en cuenta que estaba siendo la “agenda de su hija” y que de cierta manera le estaba "viviendo su vida", lo cual la perjudicaba más de lo que la beneficiaba, siendo así un llamado de atención para hacer un cambio rotundo, este es su relato:

“Recuerdo la primera vez que envié y recibí los deberes que se había olvidado Enma por el grupo de whatsapp de las “madres” del cole. “¡Qué maravilla esto!” pensé inocente de mi sin saber entonces que se iba a convertir en un monstruo que me engulliría en una vorágine de mensajes a partir de las 6 de la tarde con listado de tareas unido a mil fotos de los libros, ejercicios… que me saturaban el espacio del teléfono y cuando tenía que hacer una foto me decía: “memoria llena”. 

El día que “vi la luz” lo recuerdo con bastante claridad. Fue así:

– Enma: “mamá se me ha olvidado la hoja de los ejercicios de matemáticas, ¿lo dices en el grupo y que te lo manden?”.

Yo como madre solícita, amantísima y servicial me dispuse a hacerlo mientras dejaba las llaves en la entrada, soltaba el bolso en la silla, me sacaba el teléfono del bolsillo y dejaba la bolsa de la compra en el suelo. ¡”Multitasking” en acción!

Entonces algo me paralizó. Fue algo así como “un bofetón de realidad”. Me quedé mirando el teléfono a la vez que veía varios emails de clientes parpadeando en la pantalla y entonces comprendí.

Pero ¿qué narices estoy haciendo? pensé. Se acabó.

- Enma cariño, no es mi responsabilidad que se te hayan olvidado los deberes, es la tuya, por lo tanto mañana dices a la profesora que no los llevas porque se te olvidaron y que la próxima no se te olvidarán.
- Pero ¡¡¡mamá!!!! ¡¡me pondrá mala nota!!!!!
- No pasa nada, la próxima seguro que ya no te la pone.
- Y ¿por qué no lo pides al grupo con lo fácil que es?
- Pues precisamente porque ese grupo no está para ser el paralelo de tu agenda sino para cosas urgentes del colegio. Tú no debes confiar en que el móvil de tu madre responda a tus olvidos ya que, es tu responsabilidad traer tu agenda con tus ejercicios. Yo tengo mi agenda y no te pido a ti que me recuerdes si tengo que responder a un cliente, si tengo que preparar un material….así que cada uno debe asumir su parte.

Lo entendió perfectamente y ya nunca más me ha pedido nada de eso a pesar de los olvidos que, tengo que decir, son bastante frecuentes”. 

¿Qué estamos consiguiendo con ser agendas o ayudantes particulares en todo momento de nuestros hijos? 

La autora responde a esta pregunta: “Lo de los deberes eternos en casa es otro tema (tengo muchos debates sobre deberes SÍ o deberes NO), voy al tema particular de asumir todo movimiento que hacen nuestros hijos como si fuéramos los ángeles protectores perpetuos tengan la edad que tengan. Lo que conseguimos es básicamente esto y la lista daría para mucho: 

- Niños que no asumen ningún tipo de responsabilidad para su edad.

- Niños que les da miedo hacer cualquier cosa porque tienen nuestros ojos encima por si se equivocan, porque nosotros se lo vamos a hacer mejor.

- Niños que prefieren poner la atención en otras cosas, porque para éstas “ya está mamá”.

- Niños que cuando crezcan solo esperarán instrucciones y órdenes para empezar a actuar. Esto es clave.

Una de las competencias que más trabajo con diferencia en empresas en formaciones y talleres además de ponencias, es la proactividad e iniciativa. Se trabaja también desde la competencia del conocimiento personal, conocimiento de fortalezas y autoconfianza por lo que si no “practicamos” con estas pequeñas cosas desde pequeños, no esperemos que lo hagan de mayores “señores futuros empresarios que van a contratarlos” (sí, los adultos que leéis, ¿qué pedimos en los trabajadores o en nuestros compañeros de trabajo? Esto mismito...)

– No me debo sentir como mala madre si no hago de agenda, me comporto como madre irresponsable si no educo para que mis hijos sean independientes y autónomos, 

– No me debo sentir como mala madre por no sentarme con ella/ellos a hacer los deberes, me comporto como madre irresponsable si no les brindo ayuda o apoyo emocional y de empuje cuando tengan realmente grandes dificultades.

– No me debo sentir como mala madre por no estar supervisando absolutamente todo paso que realice mi hija (el peque en este tema todavía no llega, seamos conscientes de las edades), me comporto como una madre irresponsable si desconozco dónde se mueve y con quién se mueve mi hija, que tiene cierto matiz diferente.

Hay estrategias de sobra para trabajar con ellos a estas edades, venga ánimo, que tenemos que hacer generaciones mejores que la nuestra, es fácil con un poco de reflexión y confianza" concluye la autora.

*Se publica bajo la autorización de Noelia Lopez. Conoce más de la autora en: noelialopez.com

http://lafamilia.info/educacion-de-los-hijos/me-niego-a-ser-la-agenda-de-mi-hija-por-el-whatsapp

viernes, 1 de septiembre de 2017

15 Consejos de los pediatras para no crear pequeños adictos a las pantallas


Las consultas de muchos neuropsicólogos y también de pediatras se están llenando de pequeños adictos a las pantallas, ya sean tabletas, móviles, computadores o televisión. Los efectos pueden pasar de un mal humor constante y conductas violentas a diagnósticos de déficit de atención o hiperactividad. 

Por ello, los pediatras están intentando concienciar a los padres de la importancia de limitar el consumo de estos medios digitales en sus hijos. Esta misma línea sigue Catherine L´Ecuyer, divulgadora de temas de educación y autora de bestseller como Educar en el asombro y Educar en la realidad. Y para ello, analiza en El País algunas de estas recomendaciones:

La Asociación de Pediatría Canadiense ha publicado recientemente sus recomendaciones respecto al consumo de medios digitales en edades tempranas. Se parecen mucho a las recientes de la Academia Americana de Pediatría. Es lógico, ya que los estudios sobre los que se apoyan ambas organizaciones son los mismos.

Las recomendaciones se articulan alrededor de cuatro ideas claves:

Limitar el tiempo de medios digitales para los niños de menos de 5 años
1. Nada de consumo para los niños de menos de 2 años.
2. Menos de una hora al día para los niños de entre 2 y 5 años.
3. Nada de consumo una hora antes de ir a la cama.
4. Nada de consumo pasivo de pantalla en los parvularios (o sea, nada de películas comerciales).
5. Concretar tiempos libres de pantalla durante las comidas y durante el tiempo de lectura.

Atenuar los riesgos asociados con el consumo de medios digitales
6. Controlar el contenido y estar, en la medida de lo posible, con el niño mientras consume pantalla.
7. Dar prioridad a contenidos educativos y adaptados a la edad de cada niño.
8. Adoptar estrategias educativas para la autorregulación, la calma y el establecimiento de límites.
9. Tener un plan (no improvisar) respecto al uso de las pantallas en el hogar.

Estar atento a la utilización de las pantallas
10. Ayudar a los niños a reconocer y cuestionar los mensajes publicitarios, los estereotipos y otros contenidos problemáticos.
11. Recordar que demasiado tiempo dedicado a las pantallas deriva en oportunidades pérdidas de aprendizaje (los niños no aprenden a través de la pantalla en esas edades).
12. Recordar que ningún estudio apoya la introducción de las tecnologías en la infancia.

Los adultos deberían dar el ejemplo con un buen uso de las pantallas
13. Sustituir el tiempo de pantalla por actividades sanas, como la lectura, el juego exterior y las actividades creativas.
14. Apagar los dispositivos en casa durante los momentos en familia.
15. Apagar las pantallas mientras no se usan, evitar dejar la televisión “siempre puesta”.

En 2006 y en 2011, la Academia Americana de Pediatría ya había hecho recomendaciones parecidas, pero estaban basadas principalmente en investigaciones sobre el consumo de la televisión, ya que no había aún conjuntos de estudios concluyentes sobre el efecto de la tableta o del smartphone en la mente infantil. Este vacío temporal dio mucho que hablar. Dimitri Christakis, uno de los principales expertos mundiales en el efecto pantalla —y sobre cuyos estudios se basó la Academia Americana de Pediatría para emitir sus recomendaciones de 2006 y 2011—, se preguntó públicamente en 2014 si esas recomendaciones se aplicaban también a la tableta, dada su peculiar interactividad.

Su pregunta —que no se apoyaba en estudios, sino en su intuición personal— sembró la duda, y provocó la publicación de cientos de artículos en Internet que la interpretaban como una bendición de la tableta en el ámbito educativo. El argumento era que quizá no es lo mismo estar pasivamente sentado ante un televisor que estar jugando con la tableta. Los estudios no confirmaron su hipótesis. Hoy sabemos que los estudios no marcan diferencias sustanciales para esos dos medios antes de los 5 años, ya que el efecto pantalla tiene más inconvenientes que beneficios para esa franja de edad.

El consumo de pantalla por encima de lo recomendado por las principales asociaciones pediátricas en el mundo puede contribuir a un déficit de aprendizaje, a una pérdida de oportunidades de relaciones interpersonales, a la impulsividad, a la inatención, a la disminución del vocabulario, a problemas de adicción y de lenguaje. Y el etcétera es largo. La lógica es que la atención que un niño presta ante una tableta no es una atención sostenida, sino una atención artificial, mantenida por estímulos externos frecuentes e intermitentes. Quien lleva la rienda ante una tableta no es el niño, sino la aplicación del dispositivo, programada para enganchar al usuario.

En definitiva, hoy sabemos que los niños no aprenden a través de una pantalla, sino mediante la experiencia con lo real y a través de sus relaciones interpersonales con una persona sensible. Y los dispositivos, por muy sofisticados que sean sus algoritmos, carecen de esa sensibilidad. Porque la sensibilidad es profundamente humana.

La importancia de que los niños toquen, huelan, oigan y vean

El cerebro humano está hecho para aprender en clave de realidad y los hechos nos indican que los niños aprenden a través de experiencias sensoriales concretas que no solamente les permiten comprender el mundo, sino también comprenderse a sí mismos. Todo lo que los niños tocan, huelen, oyen, ven y sienten deja una huella en su mente, en su alma, a través de la construcción de su memoria biográfica que pasa a formar parte de su sentido de identidad. En definitiva, los niños aprenden en contacto con la realidad, no con un bombardeo de estímulos tecnológicos perfectamente diseñados. Tocar la tierra húmeda o mordisquear y oler una fruta deja una huella en ellos que ninguna tecnología puede igualar.

Y eso de que perderán “el tren” u “oportunidades laborales” por no saber usar una tableta... Pues quizá ya es tiempo de que borremos esas arcaicas ideas de nuestras acomplejadas mentes de inmigrantes digitales. La tecnología está programada para la obsolescencia, como es lógico. Es ley de mercado. No nos engañemos, si nuestro hijo o nuestra hija aprende sin ayuda a manejar un smartphone en cinco minutos, no es porque nació nativo digital y por lo tanto sumamente inteligente, es porque los ingenieros que conciben y diseñan esos dispositivos son inteligentes inmigrantes digitales. Steve Jobs lo sabía porque los contrataba él, quizá por eso no dejaba a sus hijos usar el IPad. Y quizás por eso altos directivos de empresas tecnológicas de Silicon Valley mandan a sus hijos a una escuela que no usa pantallas.

La tecnología es útil y maravillosa en mentes preparadas para usarlas, no en mentes inmaduras que todavía no tienen capacidad de autocontrol, templanza, fortaleza y sentido de la intimidad. En un mundo con más pantallas que ventanas, la mejor preparación para el mundo digital siempre será la que ocurre en el mundo en tres dimensiones, en el mundo real.

*Por Catherine L’Ecuyer. Su blog: www.catherinelecuyer.com 



martes, 29 de agosto de 2017

6 Pequeños cambios que transformarán la relación con tu hijo


«Como padres, nos empeñamos en buscar en el niño las causas de sus "malos comportamientos", de su falta de concentración, de sus berrinches, de sus explosiones, de sus caprichos...  Pero es un error de manual buscar las causas en el niño. Las respuestas están en su entorno, y ese entorno nos incluye a nosotros mismos». Así lo asegura Marta, una mamá bloguera (www.pequefelicidad.com) especialista en el método Montessori y educadora de familias de Disciplina Positiva certificada por la Positive Discipline Association. 

«Cuando me preguntan sobre consejos para empezar a aplicar la filosofía Montessori en el hogar mi consejo siempre es el mismo. El cambio debe empezar por tu propia transformación interior» explica Marta. 

Y esta transformación debe ir de a poco, como cuando un niño empieza a caminar, a dar sus primeros pasos, se cae pero se levanta cuantas veces sea necesario, y así emprende su marcha hasta lograr caminar por sí solo con seguridad y sin pensar en cómo hacerlo. Lo mismo ocurre con la crianza y la relación con los hijos, podemos empezar a implementar pequeñas cosas que después se verán reflejadas en grandes cambios. Por lo tanto, estas son algunas pistas que brinda la especialista para que comiences a dar pasitos hacia esa transformación interior como padre o madre, «voy a darte algunos ejemplos prácticos de actitudes que puedes cambiar en tu día a día desde mañana hoy mismo para empezar con ese primer pasito»:

1. Ponte a la altura de tu hijo para hablar con él

Si hablas desde arriba a tu hijo, físicamente, ya estás tomando una posición de superioridad. Para que el niño se sienta escuchado y realmente puedas empatizar con él debe poder mirarte a los ojos.

2. Contesta a TODAS sus preguntas con explicaciones sencillas pero sensatas

Esto puede parecer algo demasiado obvio, pero te aseguro que no lo es en el día a día con un niño que no para de hablar.

Recuerdo que hace unos días el peque y yo íbamos en el coche. Yo tenía tantas cosas en la cabeza que al cabo de un rato me di cuenta de que el peque llevaba hablando un rato y no le estaba prestando atención. Me hablaba sobre las ambulancias que veía, sobre un barrendero que pasaba, sobre las señales... Me había hecho una pregunta y ni siquiera había contestado. Reaccioné cuando mi peque me dijo... "mami contesta". 

Escucharles y responder a sus preguntas con sensatez y verdad es sencillo y muy importante para construir una relación sana y de confianza.

3. Habla con un tono de voz más suave delante de tu hijo

Bajar un poquito los decibeles ayudará a que todos en casa nos escuchemos mejor. También contribuye a tomar actitudes más serenas y tranquilas.

4. Coméntale cómo te sientes todos los días

Te pongo un ejemplo para que lo visualices: "Hoy me siento un poco cansada porque he tenido demasiado trabajo." Esto ayudará al niño a saber por qué hoy mamá no juega mucho o por qué hoy mamá está menos habladora. También es un gran ejemplo para que él mismo aprenda a canalizar sus emociones.

5. Hagan algo juntos en la cocina todos los días

No hablo de hacer recetas elaboradas todos los días, así que no hay excusas. Si hay una ensalada y pescado a la plancha para cenar deja que sea el peque quién ponga la sal al pescado. Quien vaya colocando los ingredientes de la ensalada...
Es algo tremendamente sencillo y que puede dar un gran giro a la motivación del niño. Tocar, experimentar, compartir momentos con papá y mamá, reíros, organizar juntos...

6. Pide perdón cuando te equivoques

Somos humanos y, como el niño que empezaba a caminar, podemos caernos. Pide perdón a tu hijo y vuelve a levantarte.


«Son pequeños gestos muy sencillos. ¿No crees? Te aseguro que sólo tienes que empezar con el primer pasito» concluye la experta. 

lunes, 14 de agosto de 2017

Los 7 acuerdos que protegerán tu matrimonio



El psicólogo Doug Weiss, norteamericano, director del centro de consejería familiar Heart to Heart, es el autor de varios libros de ayuda para la vida matrimonial, entre ellos The 7 Love Agreements (Los 7 acuerdos del amor) en el que propone a los matrimonios tomarse en serio su relación y apostar por ella con fuerza tomando el firme propósito de cumplir con siete acuerdos básicos que los protegerán de la ruptura y del desamor. 

"Estos acuerdos de amor no garantizan resultado inmediatos, pero nos lanzan en un proceso de mejorar la relación. El proceso funciona mejor cuando esposa y esposo optan juntos por ellos. Pero un cónyuge por su cuenta puede hacer estos acuerdos por si solo como una forma de acercarse más a su pareja. Estos acuerdos de amor no son promesas para hacer una sola vez en la vida. Como seres humanos, tenemos que ser pacientes y amables. Es mejor repasarlos y renovarlos frecuentemente. Día a día construirán amor verdadero e intimidad" señala el autor. 

Los 7 acuerdos del amor

1. Fidelidad: Seré fiel a mi cónyuge siempre, en toda circunstancia.

2. Paciencia: No intentaré cambiar las cosas de mi cónyuge que no me gustan, pero yo sí modificaré aquellos de mis hábitos que molestan a mi cónyuge.

3. Perdón: Cuando haya ofendido a mi pareja, rápidamente pediré perdón. Y yo perdonaré sus ofensas en mi corazón incluso antes de que me lo pida.

4. Servicio: Me anticiparé a las necesidades emocionales, espirituales, físicas y materiales de mi cónyuge y haré todo lo que pueda para satisfacerlas.

5. Respeto: No hablaré ni actuaré de formas que pongan en ridículo o avergüencen a mi cónyuge.

6. Amabilidad: Seré amable con mi pareja, eliminando cualquier rasgo de aspereza en mi comportamiento y en mis palabras.

7. Celebración: Apreciaré los dones de mi pareja y sus atributos y los celebraré personalmente y también públicamente.

"Cuando entiendes los acuerdos de amor, te das cuenta de que puedes tomar decisiones de corazón que te orientan a actuar de forma más cristiana con tu esposo o esposa", explica Doug Weiss.

Pueden parecer objetivos muy ambiciosos, muy elevados, pero Weiss explica que "al menos, al intentarlo, irás en la dirección correcta". 


La clave está en empezar un camino decidido de amar intencionalmente. "Empezarás a encontrar formas de mejorar, y eso dará una dinámica nueva a tu matrimonio". 


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