Educar, es decir,
formar al hijo corporal y espiritualmente, escardar las malas hierbas que hay
en él, hacer crecer las buenas semillas... ¡Cuántos sacrificios, cuánta
abnegación y cuántas preocupaciones se encierran en estas dos palabras:
Educación paterna!
Educar supone muchos sacrificios, pero acarrea también muchas alegrías.
Con frecuencia, y en las más variadas formas, se tendría que recordar a los padres lo necesario que es que vivan con este espíritu de sacrificio, pues fácilmente lo olvidan. Con frecuencia habrían de meditar ellos su tremenda responsabilidad. Mas no para sacar esta consecuencia: "más vale no tener hijos", sino para hacer responsablemente todo cuanto esté a su alcance por la futura felicidad, temporal y eterna, de sus hijos».
Mons. Tihamér Tóth
El matrimonio cristiano
Dama Católica
Educar supone muchos sacrificios, pero acarrea también muchas alegrías.
Con frecuencia, y en las más variadas formas, se tendría que recordar a los padres lo necesario que es que vivan con este espíritu de sacrificio, pues fácilmente lo olvidan. Con frecuencia habrían de meditar ellos su tremenda responsabilidad. Mas no para sacar esta consecuencia: "más vale no tener hijos", sino para hacer responsablemente todo cuanto esté a su alcance por la futura felicidad, temporal y eterna, de sus hijos».
Mons. Tihamér Tóth
El matrimonio cristiano
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