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"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
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domingo, 18 de junio de 2017

Padre no es cualquiera: 4 razones que lo confirman

“Madre no hay sino una una… Padre es cualquiera”. Más de una vez hemos oído este tipo de comentarios, pero es la hora de acabar con esta falsa idea: ¡el papel del padre es irreemplazable! 

En algunos países se celebra el Día del Padre durante este mes, así que en LaFamilia.info queremos resaltar la importancia de la figura paterna en la vida de los hijos porque papá es papá y mamá es mamá, un hijo necesita tanto del uno como del otro; estas son sólo cuatro razones que así lo aseguran: 

1. El papá es el modelo masculino 

Tanto del hijo como de la hija. El experto en educación y asesoría familiar, Álvaro Sierra, lo explica así: “Papá aporta en casa una visión masculina de la persona, de la familia y de la sociedad. (…) Una mujer es más mujer cuando ha visto a su papá en casa y un hombre tiene más claro lo que es ser hombre cuando ha crecido junto a su padre. La condición masculina es clave en lo psíquico de los hijos”.

Asimismo, la Dra. Meg Meeker, autora del libro "Padres fuertes, hijas felices", asegura que los padres tienen un poder tremendo sobre las hijas: “El padre, de hecho, es el primer amor de su hija. Es el hombre más importante de su vida. Sus interacciones con ella la preparan para relacionarse con todos los demás hombres. Es una carga pesada, pero una verdad maravillosa. Si ella aprende a querer al padre y puede confiar en él, le será mucho más fácil confiar en su esposo”. (Leer más: El factor padre-hija)

Y en el caso del hijo, el papá no se queda atrás. María Calvo Charro, profesora y escritora de “Padres destronados” resalta que el niño necesita un modelo de masculinidad adecuada: “Se ha demostrado que cuando éste falta, los niños tienden curiosamente a radicalizar los estereotipos machistas, a tener una masculinidad exagerada. No saben comportarse como chicos y entonces, para reafirmarse, tienden a actitudes muy machistas, exacerbadas, radicalizadas”.

2. El padre equilibra la educación de la madre

María Calvo explica que el papá es el que equilibra el amor maternal: “Un padre es necesario porque todas las virtudes de una madre en la educación del hijo pueden convertirse en un defecto si no hay un padre que las equilibre. Ella posee una tendencia natural a darlo todo por el hijo, que es una especie de apéndice suyo, y en ese amor desmesurado que le profesa tiende a evitarle el esfuerzo, el sacrificio, el sufrimiento”.

3. El papá es el sustento de la autoridad en el hogar 

“El papá no es el único que ejerce la autoridad, pero protege la autoridad de la madre” señala el Dr. Sierra y añade: “Papá es la persona que estructura los tiempos familiares; pone el ritmo de la vida familiar y da las pautas de maduración de los hijos. Papá tiene la capacidad de hacer sentir a un hijo mayor y responsable, como por ejemplo cuando dice `te dejo encargado de esto...´.

Quiere decir esto que la actuación del padre en la vida familiar, es esencial y determina en gran medida, muchos aspectos de la vida de los hijos. Por lo tanto, la paternidad no compite con la maternidad, sino que la complementa”. 

4. El papá le muestra el mundo real al hijo

La Dra Calvo manifiesta que el padre tiene un papel fundamental en mostrarle el mundo al hijo: “El papá le muestra al hijo el mundo de lo público, de lo profesional, el del sufrimiento, la exigencia y la fortaleza. El amor de madre suele ser más físico, más proteccionista, más sustitutivo: si el hijo no sabe o tarda en abrocharse los cordones, la madre lo hace. La actitud del padre es la contraria: le anima a hacerlo él solo, lo cual le genera una mayor autonomía y una personalidad más fuerte”. 


Por estas y muchas razones más, el padre no puede ser reemplazado ni siquiera por la madre, tanto así que por más grande y generoso que pueda ser el amor materno, nunca logrará llenar el vacío que deja el padre cuando se ausenta. ¡Feliz día a todos los papás, tienen una labor retadora, hermosa y única!


lunes, 5 de junio de 2017

Carta de un profesor sobre los 'fidget spinners'


Se trata de un nuevo juguete que está causando furor en los chicos, se llama fidget spinner y es un sencillo dispositivo que mantiene las manos ocupadas. El juguete tiene un mecanismo giratorio con un centro estable y un disco con dos o tres paletas que giran, igual que un ventilador. “El resultado se supone que es relajante y satisfactorio, y realmente buenos giradores pueden moverse durante minutos a la vez” explican desde el portal de CNN.

Originalmente el aparato fue diseñado para ayudar a estudiantes con desórdenes como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), puesto que los expertos dicen que tener algo en qué ocupar las manos puede ayudar a mejorar la concentración. Sin embargo, este juguete ha cautivado a la población en general, tanto que muchos profesores ya no permiten dicho dispositivo en sus clases, pues se quejan de la desconcentración de los estudiantes por el famosos apartito. 

Lo cierto es que esto tiene un fondo, algo que más allá de una simple moda, por eso nos pareció importante compartir el siguiente escrito que un profesor compartió en su perfil de Facebook:

Carta en facebook de un profesor sobre el "fidget spinner" 

"El fin de curso del año 2017 ya pasará a la historia como aquel en el que los maestros intentaron dar clase mientras los niños daban vueltas y vueltas a su 'spinner', como si de un grupo de desintoxicación de alguna sustancia se tratase.

Aparentemente no tiene maldad ninguna y claro, cuando te dicen (voz de científico) "es un juguete creado para calmar la ansiedad en los niños hiperactivos"... pues uno piensa que si los prohíbe, quedará como un ogro insensible que no deja que los niños calmen su ansiedad.

La verdad es que desconocía que el 100% del alumnado de mi centro tuviera problemas de ansiedad o hiperactividad, yo pensaba que solo había diagnosticados unos pocos y como todo el mundo sabe, cada caso es discutible.

Lo que sí tengo claro es que estamos ante la generación de la sobreestimulación, del no permitir que el niño se aburra un instante, de niños que cuando comen en casa además escuchan música con sus cascos, con la mano libre juegan con el móvil, todo ello frente a la televisión mientras su madre les pregunta que qué tal en la escuela. En un ejercicio de malabarismo mental que tengo mis dudas sobre si es bueno para el desarrollo de un menor, aunque cojonudo para el desarrollo económico de la última novedad viral.

Parece que además de tener una ansiedad irrefrenable, las nuevas generaciones son superdotadas, capaces de disfrutar de la buena música, giros y compases, mientras descubren la mejor forma de pasar al siguiente nivel del juego de turno, a la par que saborean e intuyen que en la comida de ese día había un ingrediente nuevo, mientras con el rabillo del ojo analizan en la tele la situación política del país, todo ello justo antes de elaborar un discurso propio con lo más destacado de lo vivido, sentido y aprendido durante su mañana en el cole.

Hoy mis alumnos me preguntaban "¿cómo eres tan creativo?", a lo que les contesté "porque con vuestra edad cada vez que me aburría, no me ponían ningún aparatito en la mano".

Bien saben quienes fueron mis compañeros y maestros que no había en el pueblo niño más nervioso que yo, cada mañana daba buena cuenta de uñas, lápices, bolis,... mientras con la pierna condenaba a mi compañero de al lado a un pequeño seísmo continuo. Pero poco a poco empecé a focalizar mis nervios, comencé a dibujar para relajarme, a bailar o disfrutar la música que le robaba a mi hermana.

Ahora tengo claro que los grandes pensadores de la historia, Einstein, Newton, Steve Jobs... o cualquiera de esas personas a las que admiramos, no son más listas que los demás, no tienen un cerebro superdotado, no son inalcanzables, es mucho más fácil. Simplemente focalizaban mejor su atención, se concentraban en una única cosa hasta que lo terminaban, simple y llanamente, no se les iba el santo al cielo.


Por lo que me pregunto... ¿de verdad les estamos haciendo algún favor permitiendo que estén en mil cosas a la vez? Creo sinceramente que deberíamos dejar de desarrollar el consumismo a costa de desarrollar la mente de las futuras generaciones".


jueves, 25 de mayo de 2017

Las 5 habilidades que propone el Foro de la Familia para combatir el bullying


El Foro de la Familia ha publicado una reflexión sobre el acoso en la escuela y en otras instituciones, proponiendo 5 habilidades que pueden ayudar a reducir y prevenir estos comportamientos dañinos.

"El bullying o acoso escolar es una forma de agresión verbal, física o escrita que genera un daño en otra persona", recuerda el texto. "Suele presentarse en el aula, en la calle, en las redes sociales y otros ámbitos externos a las propias instituciones, y nunca debemos olvidar que es una situación que puede traer graves consecuencias psicológicas y físicas tanto en las víctimas como en los que incurren en este tipo de abusos".

A veces este acoso es directo y físico: peleas, palizas, golpes... Otras veces es indirecto, de tipo psicológico: pretende el aislamiento social del agredido mediante la propagación de difamaciones, amenazas o críticas que aluden a rasgos o limitaciones físicas, además del chantaje. 

"Esta problemática hoy supone un desafío para padres, docentes y educadores, ya que a menudo puede escaparse a la vista del más observador y parecer una lucha imposible de ganar", añade la plataforma de entidades familiares.

Las 5 habilidades que propone el Foro son estas:

1. Reconocer el problema

"Es fundamental que los docentes formen a estudiantes y padres en la importancia de tomar en serio esta problemática y cómo reconocerla. Además, debe existir un plan de acción conocido por todos para responder a los maltratos que pudieran detectarse por nimios que parezcan. No es admisible, de ninguna manera, recomendar a la víctima de los agravios que no sea tan sensibles o que se esfuercen por hacer amigos: esto no hace más que estigmatizar y culpabilizarlo por lo que le está sucediendo".

2. Involucrar a los estudiantes

"Una estrategia muy recomendable es fomentar un diálogo abierto con los estudiantes acerca del acoso y la intolerancia mediante asambleas o foros “anti-bullying” y dejar que ellos propongan ideas y discutan soluciones a los problemas. De esta manera, ningún alumno se sentirá ajeno a la problemática".

3. Convertir a los estudiantes pasivos en activos

"Al participar en una discusión abierta sobre el tema, los estudiantes que no son víctimas ni victimarios directos del bullying, los “observadores”, tendrán más herramientas para sentirse involucrados y convertirse en agentes activos en contra de los maltratos. Realizar juegos de rol explicándoles a los alumnos cómo ponerse en el lugar del otro y ayudarse mutuamente a alzar la voz en contra del abuso de sus compañeros".

4. Inculcar valores como la tolerancia y el respeto

"Promover y cultivar día a día una vida basada en valores como la tolerancia, el respeto y, sobre todo, valores que nos lleven a crear un ambiente inclusivo, seguro y tolerante en el que los alumnos sientan que su identidad es respetada y valorada. Es fundamental fomentar en los alumnos valores como responsabilidad, cooperación, respeto, solidaridad, humildad…

5. Mostrar una actitud abierta a los estudiantes, tanto víctimas como agresores


"La víctima ha de poder entender que puede confiar en el adulto, en el profesor o en la familia, en situaciones de acoso o violencia. De la misma manera que las víctimas, los agresores deben recibir atención y ayuda para disminuir su conducta agresiva. A menudo, atacar y sentir la necesidad de dominar a los compañeros responde a inseguridades propias e incluso a situaciones de violencia experimentadas en el hogar. Ignorar al agresor y solo enfocarse en la víctima es incompatible con una verdadera resolución del problema a largo plazo".


domingo, 14 de mayo de 2017

Mamá: no tienes que ser perfecta, te queremos como eres



La sociedad moderna se ha puesto un tanto exigente con las madres: deben ser las “coach” de sus hijos, las mejores esposas, también competentes y brillantes en sus puestos laborales, deben verse arregladas, bonitas, y ¡en forma! Ah, y la casa siempre en orden... Las “súper mamás” de hoy se sienten agotadas.

Todas estas condiciones han hecho que las mujeres se vuelvan inseguras en cuanto a sus capacidades de ser madre y han olvidando la esencia natural y femenina que fluye cuando a su cuidado se encuentra un pequeño ser. Esto también ha llevado a causar un gran temor a las que aún no se han decidido a ser madres.

A propósito del tema, nuestra bloguera La Mamá Oca hace esta reflexión en su escrito “La maternidad no es perfección”:

“¿Qué chip se ha quemado en nosotras, las mujeres, que vivimos una angustiosa inseguridad en torno a nuestro rol de madres? ¿Por qué mientras más sabemos, más tememos? ¿En qué parte de la historia nuestra liberación femenina sometió a nuestra naturaleza de mujeres? Lo que debería ser algo normal se ha convertido en un juego de decisiones, depresiones, postergaciones, sacrificios mal entendidos, entre otros tantos dramas, que nos han hecho pensar que la mujer no está hecha para ser madre de buenas a primeras y que si no somos súper archi perfectas –bajo nuestra propia escala de valores, claro está— nuestros hijos nos odiarán y serán pequeños monstruos infelices. Y así empezamos este calvario de amor que nos carga de culpas y cuestionamientos, además de tareas agotadoras para alcanzar esta utópica perfección.

(…) ¿Qué nos ha pasado? ¿El feminismo radical no sólo convenció a los hombres de que son totalmente prescindibles como padres sino también nos convenció a nosotras que siendo simplemente madres dispuestas a amar y a educar estamos siendo imperfectas y candidatas a la infelicidad? ¿El mundo de hoy, consumista y relativista, ganó la guerra al amor puro y bueno, es decir, al más natural de los amores?”. 

Por eso como dice Giuliana, la mujer que está detrás de “La Mamá Oca”, no debemos olvidar jamás el potente vínculo natural que existe entre una madre y su hijo, ni obviar que la maternidad es un DON que viene cargado de sabiduría, fortaleza e intuición, que todas las madres, adoptivas o biológicas, lo poseen sin excepción alguna.

Te queremos como eres

Recordemos que la palabra “matrimonio” se deriva de la expresión latina "matris munus", oficio de madre. De ahí que acostumbramos a decir que un hogar es lo que es la madre, que la madre llena el hogar. Por esa razón, una familia ya es feliz y no todo tiene que marchar a la perfección, precisamente en ese proceso caótico y hermoso a la vez, es que realmente se llega a ser feliz.

Así que el gran consejo para las madres es no echarse culpas, ni menospreciar su rol; mejor las invitamos a aceptar sus fortalezas y debilidades, y trabajar por ser mejor pero sin perder de vista lo más importante: no tienes que ser perfecta para que tus hijos te quieran.

Por consiguiente, date el permiso de sentir cansancio, o aceptar que has tenido un mal día, o que te has equivocado, o llora “supuestamente” sin tener razón. El mundo no se acabará, y sí sentirás un gran alivio de saber que eres completamente normal. Después, respira profundo y con sólo ver a tu familia, te llegará de inmediato una recarga de fuerzas. Confía en ti, en tu esencia femenina, en tu don.

Hoy nos ponemos en los tacones de mamá, para entender su exigente mundo y reflexionar sobre cómo los hijos y el esposo pueden ayudar a quitarles tanto peso que tienen en sus espaldas. En  este Día de la Madre, dile a tu mamá, a tu esposa o a las madres que tienes alrededor: “No tienes que ser perfecta, te queremos como eres”.


Te dejamos con este video para confirmar que todo lo anterior es cierto.







http://www.lafamilia.info/dia-de-la-madre/mama-no-tienes-que-ser-perfecta-te-queremos-como-eres




miércoles, 10 de mayo de 2017

Trabajar o quedarse en casa con los hijos: el gran dilema de las mamás


Desde que investigo sobre temas de educación para padres, me he encontrado con mucha información sobre la “gran” disyuntiva del mundo materno actual: ¿Es mejor trabajar o quedarse en casa con los niños? A esta pregunta habría que agregarle una serie de apéndices cómo: ¿Y mi desarrollo personal? ¿Mis hijos serán normales si no estoy todo el día con ellos? ¿Se criarán bien en una guardería o con una niñera o con la abuela? ¿Nos alcanzará el dinero con un solo sueldo? Y entre éstas, les aseguro que todas tenemos miles de preguntas y dudas al respecto que nos confunden y torturan, en algunos casos.

No está de más sumarle la gran competencia entre las mamás que trabajan y las que no: las comparaciones, las envidias, las auto disculpas de optar por cualquiera de las dos opciones, etc. He estado en más de una reunión con mamás donde las que no trabajan hablan de la maravilla que es no tener que trabajar y lo extraordinarios y felices que son sus hijos, así como las que trabajan argumentan que la profesora les ha dicho lo independientes, seguros y autosuficientes que son sus hijos gracias a que ellas no están todo el día encima. Habría que entrar en sus corazones para ver cuántos de estos puntos realmente se los creen y cuántos son auto justificaciones en voz alta para no sentirse mal de quedarse en la casa o salir a trabajar, dependiendo del caso.

Recuerdo que cuando era soltera, una amiga que se casó diez años antes que yo y tuvo tres hijos, me dijo que ella no trabajaba porque veía lo segura que era su hija comparándola con otras niñas cuyas mamás trabajaban. Y yo me preguntaba: ¿Y qué hay de mí considerando que mi mamá se divorció a los 36 años contra su voluntad, con tres hijos a cuestas y un ex marido que no tomó en serio sus responsabilidades económicas? ¿Seré un desastre? Dime Dios, ¿soy insegura, inestable y estoy destinada al fracaso?

Y de ahí viene mi reflexión de hoy: ¿Trabajar o no trabajar? ¿Realmente TODAS podemos escoger quedarnos en casa? Lo dudo mucho. Y no estoy hablando de las ganas, porque seguramente muchas queremos pasar el día llevando y trayendo a los chicos del colegio, luego irnos al gimnasio, para después almorzar con nuestras amigas una ensaladita light en un restaurante lindo, en la tarde ir con los chicos a todas las clases de música, karate, baile e inglés, luego a la peluquería y en la noche estar listas para la comida en la calle con nuestro esposo. ¿Pero, es ésta una realidad que todas podemos escoger? Por supuesto que no.

Debemos dejar de hablar de las mamás que trabajan como algo raro e inhumano, como si siempre se pudiera elegir. Debemos hablar de las mamás que TENEMOS que trabajar, porque escogimos casarnos y formar una familia con un hombre común y corriente que no se apellida Onassis ni Windsor y tenemos que poner el hombro para salir adelante en el día a día. Y muchas mujeres ni siquiera lo hacen para acceder a un carro del año sino a las cuestiones básicas de la vida, como casa, comida, educación y vestido.

¿Trabajar nos debe condenar a nosotras y a toda nuestra descendencia? Por supuesto que no. Lo que sí es que requiere mucho más esfuerzo y organización de nuestra parte para poder coordinar las actividades de nuestros hijos y sacrificar nuestro propio tiempo libre para dedicárselo a los niños.

Estoy segura también que muchas madres que no trabajan dan calidad de tiempo a sus hijos, así como muchas otras que trabajan le dan todas sus horas libres a estar con sus pequeños. Es tan difícil marcar una línea y definir un patrón de lo que es bueno y lo que no.

Lo importante es dar lo mejor de cada uno y vivir nuestra realidad, sea cual sea, disfrutándola lo mejor posible y aprovechando cada momento para hacer de éstos unos espacios especiales familiares o personales.

Además, no olvidemos que al momento de decidir casarnos o tener hijos, no estamos renunciando a nuestra individualidad y al derecho de seguir creciendo como personas. Y si en esta decisión se inserta el querer trabajar, en buena hora.

No nos sintamos culpables, porque nos hemos convertido en madres para nutrirnos, para ser mejores personas y criar personitas felices; no para vivir un constante infierno de culpas y autocríticas que nos hacen complicado el diario vivir.

Para seguir con este tema, voy a buscar información de otros medios que complementen esta reflexión. Estén atentas para seguir trabajando esta faceta de nuestra vida maternal que, de hecho, nos afecta de una manera muy importante.


La Mamá Oca


jueves, 27 de abril de 2017

Cinco consejos de Facebook para los papás ‘desconectados’


La preocupación por el acceso de los menores a las redes sociales ha llevado a Facebook a crear un portal para padres.

Las redes sociales son fuente de angustia para muchos papás que a veces, por la falta de experiencia en las plataformas, se preocupan cuando sus hijos pequeños abren una cuenta por primera vez y zambullen para siempre en el mundo web.

Los más chicos, aquellos que aprendieron a manejar un celular antes que a hablar, buscan entrar en el mundo virtual temprano. Para dar algo de tranquilidad a los padres de familia, Facebook acaba de lanzar el portal para padres, una plataforma con información sobre la red y la privacidad. 

El portal está dentro del Centro de Seguridad, al que se accede a través del buzón de ayuda. “Ser padre puede resultar una tarea difícil. Somos conscientes de que el uso de Facebook puede plantearles muchas dudas a los padres. Por ello creamos una recopilación de enlaces prácticos, consejos y sugerencias para que tu experiencia sea provechosa y puedas ayudar a tu hijo a lo largo de la suya”, señala Mark Zuckerberg en un comunicado.

Estos son algunos consejos:

1. Las mismas reglas dentro y fuera. Es recomendable hacerles saber que las reglas son igual de válidas tanto dentro como fuera de las actividades en internet. «No les hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. De la misma manera que les adviertes de que deben mirar a ambos lados antes de cruzar una calle o que es necesario ponerse casco para montar en bicicleta, enséñales a pensar antes de compartir contenido en internet», relata Antigone Davis, jefa de seguridad global de Facebook, en un comunicado citado por ABC .

2. Sé un buen ejemplo. Otro aspecto a tener en cuenta es mirar nuestros propios comportamientos, puesto que los niños imitan lo que ven en sus padres. Si estableces restricciones horarias sobre cuándo pueden usar las redes sociales o navegar por internet, tú como padre también deberías adoptar ese comportamiento.

3. Interactúa con ellos. Los padres deben empezar a interactuar con sus hijos en internet el momento en el que estos comienzan a usar las redes sociales. Como principal medida es recomendable que los papás se involucren con todas las plataformas y abran una cuenta en las mismas redes sociales que lo hagan sus hijos. Una vez añadidos como amigos será más fácil ver cómo se comportan y orientarlos mejor.

4. Educa en los momentos clave. Facebook insta a los padres a aprovechar los momentos clave para aconsejar a sus hijos sobre lo que hacen en las redes sociales y en internet en general. Por ejemplo, el momento en que los menores reciben su primer teléfono móvil es ideal para establecer una serie de normas básicas. Según el Portal de Padres, mientras más esperen, más complicado resultará hablar con sus hijos sobre tecnología y las redes sociales. 


5. Aprender de ellos. Es necesario, dice uno de los consejos del Portal de Padres, interesarse por lo que los hijos hacen y un buen paso es dejar que ellos les enseñen las actividades. Si los más jóvenes ya están familiarizados con algunos servicios online -como redes sociales, plataformas de streaming, o aplicaciones-, es aconsejable pedirles que te enseñen cómo funcionan y para qué sirven


domingo, 9 de abril de 2017

Cómo afrontar una crisis económica en familia


Ante una situación económica difícil, la unión y comprensión familiar, son las mejores alternativas para sobrellevar este impase. La unión de los esposos y la creación de un ambiente positivo, hará que los hijos asuman esta dificultad como un evento más de la vida que además de fortalecerlos, les permitirá aprender a afrontar situaciones similares en un futuro.

Lo más conveniente en estos casos es involucrar a los hijos y hacerles partícipes de la situación que vive la familia. Desde luego, no con un mensaje dramático sino esperanzador, “el niño comprenderá que la familia se encuentra ante una situación de necesidad y todos juntos van a hacer lo posible para que todo vaya mejor, y lo van a conseguir. Se le puede decir `no podemos tener esto, pero hay otras cosas importantes, porque fíjate tenemos esto otro´”, explica Celso Arango director de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón en un artículo del diario ABC.es.

El experto aconseja que “en la medida de sus capacidades, los padres cuenten con los niños y les comuniquen las cosas, porque tan solo el hecho de formar parte de la unidad familiar es para ellos muy importante”. Igualmente sucede con los hijos adolescentes, conviene tenerlos en cuenta e invitarles a que participen en algunas decisiones.

Lo anterior ayudará a propiciar un contexto de unión familiar que hará más llevadera esta dificultad. “En los estudios realizados en los últimos 30 años se ha comprobado que la mejor manera en que una familia realmente puede superar una crisis es básicamente manteniéndose unida y trabajando como equipo (…) Los adultos en el hogar deben enfocarse en mantener una relación positiva entre sí, sin importar si hay dinero o no lo hay.” indica la doctora Lenna Ontai, en un artículo de la Universidad de California.

Para tener en cuenta

Cada caso es único, las condiciones varían de familia a familia, sin embargo ante una crisis económica, hay varios sucesos que se pueden llegar a presentar:

1. Los antojos de los hijos: el deseo de tener más y más, muchas veces influenciados por sus amigos con mayores capacidades económicas o por la misma publicidad, será un reto que los padres deberán aprender a manejar. Es primordial enseñarles a los hijos a valorar lo que tienen, sin pretender tener lo que no está a su alcance.

2. Los hijos deben hacer parte de las decisiones familiares: cuando los hijos -en especial los adolescentes- se sienten apreciados y además se les consulta su opinión, son más propensos a concientizarse de la situación por la que se atraviesa y además colaboran con mayor disposición. Hay algunas decisiones que papá y mamá deben tomar solos, pero hay otras que pueden contar con el consentimiento de los hijos.

3. No permita que el ambiente familiar se vea afectado: no se le puede añadir un problema a otro problema: una crisis conyugal o un conflicto con los hijos, hará mucho más complejo el dilema económico. Ante dificultades como éstas, se debe conservar la unión y la tranquilidad, pues la angustia no deja ver el panorama contiguo y se perderán de vista las posibles salidas. Un ambiente familiar armonioso, ayudará a que el problema sea tratado con efectividad.

4. Las crisis son cíclicas: hoy estamos bien, mañana no sabremos, o viceversa. Como en la mayoría de los casos, los ciclos acompañan la vida, hay momentos buenos y otros no tan buenos, por eso tener presente que vendrán tiempos mejores, hará que la esperanza sea la que reine en lugar del desespero.

5. El presupuesto familiar: se presente crisis o no, el presupuesto familiar es una herramienta esencial que permite conocer la realidad de las finanzas del hogar. Llevar un presupuesto mensual, es una medida preventiva que invita al orden y al buen manejo del dinero. Asimismo, crear un ambiente de ahorro en la familia, donde los hijos reserven parte de sus mesadas para diferentes propósitos, hará que tomen esta convicción como parte de su vida.

6. El matrimonio, más unido que nunca: las crisis económicas o en general todas las dificultades, permiten madurar, crecer y hasta pueden fortalecer el matrimonio. Eso depende de la actitud con que se tome la situación. Es importante estar muy unidos en los momentos de escasez material, apoyarse mutuamente y ser positivos para lograr superar la adversidad.


7. Todos deben ayudar. Cuando una familia trabaja como equipo, quiere decir que tanto los padres como los hijos, deben buscar soluciones para salir adelante y hacerle frente a la crisis. Cada uno, a la medida de sus posibilidades, debe aportar a la economía familiar.


miércoles, 5 de abril de 2017

¿Nos hemos convertido en “hiperpadres”?



 Hemos pasado de tener hijos mueble, a los que hacíamos poco caso, a tener hijos altar a quienes veneramos. Una nueva generación de padres practica la hiperpaternidad, un modelo de crianza originario de EEUU, y propio de las clases medias y altas, que se caracteriza por la sobreprotección de unos hijos que se han convertido en el centro de las familias del siglo XXI.

La periodista Eva Millet, especialista en temas de educación y crianza, expone todo lo que encierra el término “hiperpaternidad” en la siguiente entrevista concedida a Sontushijos.org.

¿Por qué los padres de ahora somos más protectores?

Una de las razones es demográfica. Si sólo tenemos 1,3 niños de promedio, este niño es el centro de atención y de la vida de sus padres. Y no les estamos haciendo ningún favor. ¡Claro que son superespeciales! Pero para ti, no para todo el mundo, y tienen que acostumbrarse a que no son el centro del Universo. Las familias antes eran más extensas y todos -abuelos, tíos, primos- participaban en tu educación. Ahora no, el modelo está blindado y no aceptamos comentarios ni críticas de la tribu. Además, tenemos a los hijos de mayores e importamos a la crianza las herramientas del trabajo. Y también hay una competencia brutal entre padres: los niños son ahora signo de estatus. Son una proyección de ti mismo y sus metas son las tuyas. Todo tiene que ser perfecto: la casa, el coche, los dientes y, también, el niño.

¿Cómo son los hiperpadres?

La hiperpaternidad se caracteriza por una atención excesiva a los niños y una perpetua supervisión. Los padres resuelven sistemáticamente los problemas a sus hijos y esto tiene consecuencias, porque los estás haciendo menos autónomos. Otra característica es justificarlos continuamente y estimularlos precozmente. Hay una tendencia a intentar que los niños lo hagan todo lo antes posible para que sean superniños, pero esto tiene dos derivadas. Estamos quitándoles a los niños lo más importante de la infancia, que es el tiempo para jugar, y no tienen tiempo para aburrirse, y del aburrimiento puede salir la creación. Está bien que hagan alguna actividad pero como máximo deberían tener tres tardes ocupadas, y ya me parece mucho.

"Estoy harta de hacer que la niñez de mi hijo sea mágica", decía la carta de una madre que se hizo viral.

Encontramos a padres inseguros porque hay sobreoferta de métodos y experiencias que el niño tiene que vivir, y esto supone un estrés añadido. Parece que no puedas quedarte en casa un fin de semana sin hacer nada, y los niños a veces también lo piden. Están hartos de tanta academia precoz y no debería ser así porque les matas las ganas de aprender y la curiosidad.

¿Cómo podemos saber si nos hemos convertido en hiperpadres?

Hay dos señales. Una, si no eres capaz de observar a tu hijo sin intervenir a la primera oportunidad. Y otra es cuando se habla en plural de los hijos: "Hoy tenemos un examen", "Hemos aprobado", "Hemos suspendido"...

Los hiperpadres también intervienen mucho en la escuela

Está bien que los padres se impliquen en la escuela, que colaboren, pero cada uno tiene que saber cuáles son sus límites. El problema es que a menudo termina en enfrentamiento.

¿Y qué niños estamos criando?

Estamos criando niños con una visión muy hinchada de sí mismos. Estamos criando niños L'Oréal: "Porque yo lo valgo". Pero por otro lado son niños muy débiles que nunca han aprendido a resolver sus problemas, porque nunca los has dado la oportunidad ni las herramientas y ante un pequeño problema se desmontan. Recuerdo el caso de una estudiante estadounidense en Barcelona que se quedó atrapada en el ascensor y en vez de tocar la alarma llamó a su madre a los Estados Unidos para que se lo resolviera. Están acostumbrados a que los padres les digan qué tienen que hacer. Al estar tan protegidos son inseguros y tienen muchos miedos: niños con miedo a dormir con la luz apagada, de tirar de la cadena, de comer cosas nuevas...

¿La crianza natural o maternidad intensiva puede ser un problema?

La maternidad se ha profesionalizado en el sentido de que hay mujeres que hacen de la maternidad su trabajo y se definen como full time mums. Se acaba enloqueciendo. El niño es tu referente pero tenemos que tener otras actividades en la vida.

¿Y cuál es el antídoto para revertir la hiperpaternidad?

El underparenting o sana desatención de los hijos. Como padres nuestro trabajo es estar pendientes de los hijos pero sin intervenir a la primera ni hacer un drama. Si la niña está desganada no quiere decir que tenga anorexia, y si un día no la dejan jugar al fútbol no es bullying. Pongo el ejemplo de la mochila: cuando el niño sale de la escuela no le tienes que llevar la mochila como si fueras su mayordomo. Si pesa, sácale un par de libros. Lo tienes que hacer responsable de sus cosas. Y también dejar de preguntarle todo: "Quieres dormir?", "¿Quieres comer?"... Hay esta idea de que la familia es una institución democrática y no, la familia es una jerarquía: los padres arriba y los niños abajo. Todos participamos pero no le puedes preguntar a un niño de 3 años qué quiere para cenar.


Publicado originalmente en SontusHijos.org 

http://lafamilia.info/educacion-de-los-hijos/nos-hemos-convertido-en-hiperpadres

sábado, 25 de febrero de 2017

Daños de la píldora del día después


La anticoncepción de emergencia provoca daños enormes. Porque bajo esta fórmula engañosa (“anticoncepción de emergencia”), especialmente con el recurso a la píldora del día después, se esconde la búsqueda no sólo de impedir la concepción, sino de destruir la vida del hijo si ya hubiese iniciado a existir.

        Hay mujeres que, después de una relación sexual, recurren a estos métodos porque tienen miedo de iniciar el embarazo. Pero al actuar así “disparan” de un modo indiscriminado contra todo lo que pueda ocurrir en su cuerpo.

        Este modo de actuar provoca daños enormes. Ahora sólo queremos poner en evidencia tres.

        El primero consiste en promover un uso menos responsable la sexualidad.

        La sociedad moderna ha logrado que millones de hombres y mujeres vivan las riquezas presentes en la propia sexualidad fuera de su contexto plenamente responsable. Porque tener relaciones sexuales no es simplemente un juego, ni un normal acto de ternura, ni una expresión de amistad pasajera. Es mucho más, pues implica a dos personas que, desde su fecundidad, se dan plenamente el uno al otro y quedan así abiertos a la posible llegada de un hijo. Ese darse plenamente sólo es correcto en un compromiso completo, en el matrimonio, y con la actitud responsable de quienes están dispuestos a acoger, cuidar y amar a los hijos que puedan ser concebidos desde el amor de los esposos.

        Si el sexo es vivido fuera de su sentido profundo, se cae en un sinfín de deformaciones. Una de ellas consiste en considerar al otro o a la otra simplemente como objeto de placer, o como cómplice en la búsqueda de mi placer. Otra consiste en ver la vida sexual como algo desligado del matrimonio, cosa que ocurre tristemente en tantas personas que aceptan la fornicación o el adulterio como si así no cometiesen ninguna falta grave. Otra lleva a una mentalidad antivida, a través del uso de una serie de métodos que “aseguren” que el hijo no llegará nunca a existir, o que si empieza a vivir será eliminado cuanto antes.

        Aquí radica el segundo daño de la anticoncepción de emergencia: el que se busque destruir en el seno de sus madres a sus hijos.

        Es cierto que la mayoría de las veces la anticoncepción de emergencia no actúa sobre un embrión, porque no todas las relaciones sexuales permiten que inicie una nueva vida humana. Pero también es cierto que en muchos casos sí se ha dado la concepción, y entonces la píldora del día después (u otros métodos) condenan al embrión a una muerte silenciosa y oculta, pero no por ello menos muerte ni menos injusta.

        Lo anterior lleva, precisamente, a un tercer daño: la angustia y la duda en la que puede vivir una mujer después de haber recurrido a estos métodos. ¿Cómo saber si el uso de la píldora del día después provocó la muerte de un hijo, o no tuvo mayores consecuencias? La duda queda anclada en el corazón de muchas mujeres que, por no confiar en Dios y por no abrirse al respeto y cariño que merece cada hijo, “dispararon” un día contra sus cuerpos sin saber con certeza si estaban matando o no a un hijo muy pequeño.

        Quedan otros daños que podrían señalarse sobre la píldora del día después, como los peligros para la salud de la mujer, que “bombardea” su cuerpo con sustancias que buscan que el organismo no funcione bien. Pero el daño más profundo, el más grave, el que puede dejar secuelas días, meses, y años, es esa duda, esa incerteza que puede asomarse una y otra vez: ¿habré matado a mi hijo?


        Con una educación seria y objetiva al amor y a la responsabilidad, la anticoncepción de emergencia dejará de ser un producto tristemente famoso en el mercado. En su lugar, habrá más jóvenes valientes y decididos a tomar en serio el amor y a evitar relaciones sexuales antes del matrimonio. Habrá esposos que vivirán su entrega mutua no con miedo al hijo, sino con esperanza para que, si Dios así lo quiere, ningún pequeño sea excluido en la casa de sus propios padres. Habrá compañías farmacéuticas dedicadas a servir a la vida y a ayudar a la maternidad, y no orientadas a la muerte de los embriones. Habrá, en definitiva, un mundo más justo y, sobre todo, más decidido a amar, a acoger, a servir a quienes llenan de alegría nuestra tierra maravillosa: a los hijos, que son también hijos amados por el Dios de la vida.

Fernando Pascual, L.C.

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