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"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
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domingo, 9 de abril de 2017

Cómo afrontar una crisis económica en familia


Ante una situación económica difícil, la unión y comprensión familiar, son las mejores alternativas para sobrellevar este impase. La unión de los esposos y la creación de un ambiente positivo, hará que los hijos asuman esta dificultad como un evento más de la vida que además de fortalecerlos, les permitirá aprender a afrontar situaciones similares en un futuro.

Lo más conveniente en estos casos es involucrar a los hijos y hacerles partícipes de la situación que vive la familia. Desde luego, no con un mensaje dramático sino esperanzador, “el niño comprenderá que la familia se encuentra ante una situación de necesidad y todos juntos van a hacer lo posible para que todo vaya mejor, y lo van a conseguir. Se le puede decir `no podemos tener esto, pero hay otras cosas importantes, porque fíjate tenemos esto otro´”, explica Celso Arango director de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón en un artículo del diario ABC.es.

El experto aconseja que “en la medida de sus capacidades, los padres cuenten con los niños y les comuniquen las cosas, porque tan solo el hecho de formar parte de la unidad familiar es para ellos muy importante”. Igualmente sucede con los hijos adolescentes, conviene tenerlos en cuenta e invitarles a que participen en algunas decisiones.

Lo anterior ayudará a propiciar un contexto de unión familiar que hará más llevadera esta dificultad. “En los estudios realizados en los últimos 30 años se ha comprobado que la mejor manera en que una familia realmente puede superar una crisis es básicamente manteniéndose unida y trabajando como equipo (…) Los adultos en el hogar deben enfocarse en mantener una relación positiva entre sí, sin importar si hay dinero o no lo hay.” indica la doctora Lenna Ontai, en un artículo de la Universidad de California.

Para tener en cuenta

Cada caso es único, las condiciones varían de familia a familia, sin embargo ante una crisis económica, hay varios sucesos que se pueden llegar a presentar:

1. Los antojos de los hijos: el deseo de tener más y más, muchas veces influenciados por sus amigos con mayores capacidades económicas o por la misma publicidad, será un reto que los padres deberán aprender a manejar. Es primordial enseñarles a los hijos a valorar lo que tienen, sin pretender tener lo que no está a su alcance.

2. Los hijos deben hacer parte de las decisiones familiares: cuando los hijos -en especial los adolescentes- se sienten apreciados y además se les consulta su opinión, son más propensos a concientizarse de la situación por la que se atraviesa y además colaboran con mayor disposición. Hay algunas decisiones que papá y mamá deben tomar solos, pero hay otras que pueden contar con el consentimiento de los hijos.

3. No permita que el ambiente familiar se vea afectado: no se le puede añadir un problema a otro problema: una crisis conyugal o un conflicto con los hijos, hará mucho más complejo el dilema económico. Ante dificultades como éstas, se debe conservar la unión y la tranquilidad, pues la angustia no deja ver el panorama contiguo y se perderán de vista las posibles salidas. Un ambiente familiar armonioso, ayudará a que el problema sea tratado con efectividad.

4. Las crisis son cíclicas: hoy estamos bien, mañana no sabremos, o viceversa. Como en la mayoría de los casos, los ciclos acompañan la vida, hay momentos buenos y otros no tan buenos, por eso tener presente que vendrán tiempos mejores, hará que la esperanza sea la que reine en lugar del desespero.

5. El presupuesto familiar: se presente crisis o no, el presupuesto familiar es una herramienta esencial que permite conocer la realidad de las finanzas del hogar. Llevar un presupuesto mensual, es una medida preventiva que invita al orden y al buen manejo del dinero. Asimismo, crear un ambiente de ahorro en la familia, donde los hijos reserven parte de sus mesadas para diferentes propósitos, hará que tomen esta convicción como parte de su vida.

6. El matrimonio, más unido que nunca: las crisis económicas o en general todas las dificultades, permiten madurar, crecer y hasta pueden fortalecer el matrimonio. Eso depende de la actitud con que se tome la situación. Es importante estar muy unidos en los momentos de escasez material, apoyarse mutuamente y ser positivos para lograr superar la adversidad.


7. Todos deben ayudar. Cuando una familia trabaja como equipo, quiere decir que tanto los padres como los hijos, deben buscar soluciones para salir adelante y hacerle frente a la crisis. Cada uno, a la medida de sus posibilidades, debe aportar a la economía familiar.


miércoles, 5 de abril de 2017

¿Nos hemos convertido en “hiperpadres”?



 Hemos pasado de tener hijos mueble, a los que hacíamos poco caso, a tener hijos altar a quienes veneramos. Una nueva generación de padres practica la hiperpaternidad, un modelo de crianza originario de EEUU, y propio de las clases medias y altas, que se caracteriza por la sobreprotección de unos hijos que se han convertido en el centro de las familias del siglo XXI.

La periodista Eva Millet, especialista en temas de educación y crianza, expone todo lo que encierra el término “hiperpaternidad” en la siguiente entrevista concedida a Sontushijos.org.

¿Por qué los padres de ahora somos más protectores?

Una de las razones es demográfica. Si sólo tenemos 1,3 niños de promedio, este niño es el centro de atención y de la vida de sus padres. Y no les estamos haciendo ningún favor. ¡Claro que son superespeciales! Pero para ti, no para todo el mundo, y tienen que acostumbrarse a que no son el centro del Universo. Las familias antes eran más extensas y todos -abuelos, tíos, primos- participaban en tu educación. Ahora no, el modelo está blindado y no aceptamos comentarios ni críticas de la tribu. Además, tenemos a los hijos de mayores e importamos a la crianza las herramientas del trabajo. Y también hay una competencia brutal entre padres: los niños son ahora signo de estatus. Son una proyección de ti mismo y sus metas son las tuyas. Todo tiene que ser perfecto: la casa, el coche, los dientes y, también, el niño.

¿Cómo son los hiperpadres?

La hiperpaternidad se caracteriza por una atención excesiva a los niños y una perpetua supervisión. Los padres resuelven sistemáticamente los problemas a sus hijos y esto tiene consecuencias, porque los estás haciendo menos autónomos. Otra característica es justificarlos continuamente y estimularlos precozmente. Hay una tendencia a intentar que los niños lo hagan todo lo antes posible para que sean superniños, pero esto tiene dos derivadas. Estamos quitándoles a los niños lo más importante de la infancia, que es el tiempo para jugar, y no tienen tiempo para aburrirse, y del aburrimiento puede salir la creación. Está bien que hagan alguna actividad pero como máximo deberían tener tres tardes ocupadas, y ya me parece mucho.

"Estoy harta de hacer que la niñez de mi hijo sea mágica", decía la carta de una madre que se hizo viral.

Encontramos a padres inseguros porque hay sobreoferta de métodos y experiencias que el niño tiene que vivir, y esto supone un estrés añadido. Parece que no puedas quedarte en casa un fin de semana sin hacer nada, y los niños a veces también lo piden. Están hartos de tanta academia precoz y no debería ser así porque les matas las ganas de aprender y la curiosidad.

¿Cómo podemos saber si nos hemos convertido en hiperpadres?

Hay dos señales. Una, si no eres capaz de observar a tu hijo sin intervenir a la primera oportunidad. Y otra es cuando se habla en plural de los hijos: "Hoy tenemos un examen", "Hemos aprobado", "Hemos suspendido"...

Los hiperpadres también intervienen mucho en la escuela

Está bien que los padres se impliquen en la escuela, que colaboren, pero cada uno tiene que saber cuáles son sus límites. El problema es que a menudo termina en enfrentamiento.

¿Y qué niños estamos criando?

Estamos criando niños con una visión muy hinchada de sí mismos. Estamos criando niños L'Oréal: "Porque yo lo valgo". Pero por otro lado son niños muy débiles que nunca han aprendido a resolver sus problemas, porque nunca los has dado la oportunidad ni las herramientas y ante un pequeño problema se desmontan. Recuerdo el caso de una estudiante estadounidense en Barcelona que se quedó atrapada en el ascensor y en vez de tocar la alarma llamó a su madre a los Estados Unidos para que se lo resolviera. Están acostumbrados a que los padres les digan qué tienen que hacer. Al estar tan protegidos son inseguros y tienen muchos miedos: niños con miedo a dormir con la luz apagada, de tirar de la cadena, de comer cosas nuevas...

¿La crianza natural o maternidad intensiva puede ser un problema?

La maternidad se ha profesionalizado en el sentido de que hay mujeres que hacen de la maternidad su trabajo y se definen como full time mums. Se acaba enloqueciendo. El niño es tu referente pero tenemos que tener otras actividades en la vida.

¿Y cuál es el antídoto para revertir la hiperpaternidad?

El underparenting o sana desatención de los hijos. Como padres nuestro trabajo es estar pendientes de los hijos pero sin intervenir a la primera ni hacer un drama. Si la niña está desganada no quiere decir que tenga anorexia, y si un día no la dejan jugar al fútbol no es bullying. Pongo el ejemplo de la mochila: cuando el niño sale de la escuela no le tienes que llevar la mochila como si fueras su mayordomo. Si pesa, sácale un par de libros. Lo tienes que hacer responsable de sus cosas. Y también dejar de preguntarle todo: "Quieres dormir?", "¿Quieres comer?"... Hay esta idea de que la familia es una institución democrática y no, la familia es una jerarquía: los padres arriba y los niños abajo. Todos participamos pero no le puedes preguntar a un niño de 3 años qué quiere para cenar.


Publicado originalmente en SontusHijos.org 

http://lafamilia.info/educacion-de-los-hijos/nos-hemos-convertido-en-hiperpadres

sábado, 25 de febrero de 2017

Daños de la píldora del día después


La anticoncepción de emergencia provoca daños enormes. Porque bajo esta fórmula engañosa (“anticoncepción de emergencia”), especialmente con el recurso a la píldora del día después, se esconde la búsqueda no sólo de impedir la concepción, sino de destruir la vida del hijo si ya hubiese iniciado a existir.

        Hay mujeres que, después de una relación sexual, recurren a estos métodos porque tienen miedo de iniciar el embarazo. Pero al actuar así “disparan” de un modo indiscriminado contra todo lo que pueda ocurrir en su cuerpo.

        Este modo de actuar provoca daños enormes. Ahora sólo queremos poner en evidencia tres.

        El primero consiste en promover un uso menos responsable la sexualidad.

        La sociedad moderna ha logrado que millones de hombres y mujeres vivan las riquezas presentes en la propia sexualidad fuera de su contexto plenamente responsable. Porque tener relaciones sexuales no es simplemente un juego, ni un normal acto de ternura, ni una expresión de amistad pasajera. Es mucho más, pues implica a dos personas que, desde su fecundidad, se dan plenamente el uno al otro y quedan así abiertos a la posible llegada de un hijo. Ese darse plenamente sólo es correcto en un compromiso completo, en el matrimonio, y con la actitud responsable de quienes están dispuestos a acoger, cuidar y amar a los hijos que puedan ser concebidos desde el amor de los esposos.

        Si el sexo es vivido fuera de su sentido profundo, se cae en un sinfín de deformaciones. Una de ellas consiste en considerar al otro o a la otra simplemente como objeto de placer, o como cómplice en la búsqueda de mi placer. Otra consiste en ver la vida sexual como algo desligado del matrimonio, cosa que ocurre tristemente en tantas personas que aceptan la fornicación o el adulterio como si así no cometiesen ninguna falta grave. Otra lleva a una mentalidad antivida, a través del uso de una serie de métodos que “aseguren” que el hijo no llegará nunca a existir, o que si empieza a vivir será eliminado cuanto antes.

        Aquí radica el segundo daño de la anticoncepción de emergencia: el que se busque destruir en el seno de sus madres a sus hijos.

        Es cierto que la mayoría de las veces la anticoncepción de emergencia no actúa sobre un embrión, porque no todas las relaciones sexuales permiten que inicie una nueva vida humana. Pero también es cierto que en muchos casos sí se ha dado la concepción, y entonces la píldora del día después (u otros métodos) condenan al embrión a una muerte silenciosa y oculta, pero no por ello menos muerte ni menos injusta.

        Lo anterior lleva, precisamente, a un tercer daño: la angustia y la duda en la que puede vivir una mujer después de haber recurrido a estos métodos. ¿Cómo saber si el uso de la píldora del día después provocó la muerte de un hijo, o no tuvo mayores consecuencias? La duda queda anclada en el corazón de muchas mujeres que, por no confiar en Dios y por no abrirse al respeto y cariño que merece cada hijo, “dispararon” un día contra sus cuerpos sin saber con certeza si estaban matando o no a un hijo muy pequeño.

        Quedan otros daños que podrían señalarse sobre la píldora del día después, como los peligros para la salud de la mujer, que “bombardea” su cuerpo con sustancias que buscan que el organismo no funcione bien. Pero el daño más profundo, el más grave, el que puede dejar secuelas días, meses, y años, es esa duda, esa incerteza que puede asomarse una y otra vez: ¿habré matado a mi hijo?


        Con una educación seria y objetiva al amor y a la responsabilidad, la anticoncepción de emergencia dejará de ser un producto tristemente famoso en el mercado. En su lugar, habrá más jóvenes valientes y decididos a tomar en serio el amor y a evitar relaciones sexuales antes del matrimonio. Habrá esposos que vivirán su entrega mutua no con miedo al hijo, sino con esperanza para que, si Dios así lo quiere, ningún pequeño sea excluido en la casa de sus propios padres. Habrá compañías farmacéuticas dedicadas a servir a la vida y a ayudar a la maternidad, y no orientadas a la muerte de los embriones. Habrá, en definitiva, un mundo más justo y, sobre todo, más decidido a amar, a acoger, a servir a quienes llenan de alegría nuestra tierra maravillosa: a los hijos, que son también hijos amados por el Dios de la vida.

Fernando Pascual, L.C.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Móviles y computadores en las aulas dificultan el aprendizaje, según psiquiatra

Foto: Freepik 

El debate sobre los efectos de la tecnología digital en los niños y adolescentes sigue concitando la atención de padres, educadores y expertos. El uso precoz de teléfonos móviles por parte de niños, el consumo abusivo de televisión y la introducción de tablets y otras tecnologías como método educativo en los colegios está generando grandes controversias por las consecuencias que pueden tener sobre los más pequeños.

El psiquiatra alemán Manfred Spitzer es un experto sobre los efectos de la tecnología digital en la educación. Autor de entre otros libros como Demencia Digital, es licenciado en Medicina, Psicología y Filosofía obteniendo a continuación una cátedra en Psiquiatría. Es además el director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm y el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje.

"Como Bill Gates y Steve Jobs, me eduqué mejor sin ordenadores. Soy alemán: la UE debe prohibir los artefactos digitales en los colegios. La tele nos quita más de lo que nos da: se la negué a mis hijos y hoy me lo agradecen" declara el experto en una entrevista en La Vanguardiadonde se muestra muy contundente a la hora de asegurar que se debería prohibir estos aparatos en los colegios pues según sus estudios perjudican el aprendizaje. Un análisis similar hace de móviles, televisión y videoconsolas:


-Usted habla de “demencia digital”: ¿Lleva móvil, doctor?
-Claro, porque soy mayor y sé usarlo lo justo, pero los niños no. Por eso no he dejado a mis hijos que lo tuvieran hasta los 18 años y hoy que tienen 20 me lo agradecen.



-Si sus hijos lo hubieran podido usar, ¿no serían hoy mejores profesionales?
-Hay evidencias científicas de que no. ¿Sabe por qué Bill Gates o Steve Jobs triunfaron?



-¿...?
-Porque tuvieron una excelente educación analógica que les preparó para ser innovadores.



-¿Con ordenadores en sus aulas, smartphones y iPads no hubieran sido aún mejores?
- Al contrario, el uso de esos aparatos retrasa la madurez de niños y adolescentes, y les impide concentrarse y aprender. Lo mejor para enseñar es leer, escribir, tomar notas, trabajar con el profesor: ¡eso es tecnología punta pedagógica!



-¿Por qué está tan seguro?
-Soy psiquiatra y neurocientífico y no doy opiniones, sino que he recopilado pruebas durante años sobre los efectos de la introducción de la tecnología digital en las aulas que demuestran que perjudica al aprendizaje.
 


-¿No permiten dedicar el cerebro a otras tareas al liberarlo de la memoria rutinaria?
-El cerebro humano no es un disco duro que tiene una capacidad de almacenar X gigas de datos. No funciona así. Al contrario, si usted habla cinco lenguas, le será mucho más fácil aprender otra que a alguien que sólo sepa una.



-Cuanto más sabes, más fácil es aprender.
-Porque el cerebro no almacena datos, sino que los procesa. Es un conjunto de redes neuronales que, al conectarse, utilizan la información que está en ellas. Por eso, cuanto más cosas sepa usted, más puntos de conexión tiene la red de su cerebro y más fácil es establecer nuevos.



-Y, al contrario: cuanto más vacío está un cerebro, más cuesta llenarlo.
-Porque el cerebro funciona al revés que la memoria de un ordenador. Si usted sabe matemáticas, le será más fácil aprender física.



-¿Usar Google en el cole dificulta a los niños establecer esa base de aprendizaje?
-Si usted graba la clase del profesor directamente en un archivo de ordenador, su mente, se lo aseguro, no aprende nada, porque no establece conexiones. Si los chicos usan Google y lo que encuentran no establece relación con lo que ya sabían, tampoco aprenden nada. Necesitan que alguien vaya estructurando lo que aprenden.



-Pues invertimos fortunas en ordenado- res escolares, iPads y tecnología digital.
-No sólo es tirar el dinero, sino que además es contraproducente. Los niños y adolescentes necesitan un buen educador sobre todo; toda esa tecnología sólo les distrae y les retrasa. Es triste ver niños smombies (zombies con smartphone) aislados de todo mirando su pantallita.



-Pero veo que usted lleva un computador.
-Porque soy un adulto y ya tengo una base que me dio una escuela en la que no tenía ordenadores, pero sí cuadernos, bolígrafos, pizarras y, sobre todo, un buen profesor que fue dándome estructuras sobre las que he ido construyendo lo que sé. Ahora sí que un ordenador y un smartphone me ayudan en tareas rutinarias siempre que no abuse de ellos.
 


-¿Veía usted la tele en casa de niño?
-No, y con mis hijos tampoco. Y me lo agradecen: mientras crecían leíamos juntos y comentábamos libros; hablábamos de mil cosas; compartíamos experiencias, y nos hemos ahorrado muchas horas de telebasura. La tele causa obesidad, depresión, insomnio...



-Hasta ahora sólo decían que estupidez.
-También. Mis hijos han crecido más sanos y listos sin televisión y yo, también.



-Algún informativo también instruye.
-En conjunto, la tele nos quita mucho más de lo que nos da. Le aseguro que en mi familia no la hemos echado de menos.



-¿Y la PlayStation?
-También hace perder el tiempo a los niños y les aísla de los demás. Lo triste es que en los colegios, las grandes multinacionales tecnológicas han conseguido que esa juguetería digital absurda se confunda con habilidades. Las corporaciones han ganado billones y nuestros jóvenes han perdido neuronas y oportunidades.



-Por ahora, esas habilidades digitales no dan a los jóvenes más empleo y sueldo.
-Porque en realidad son muy secundarias y sólo sirven por sí solas para trabajos de tercera y mal pagados. Forman consumidores, pero, a la hora de la verdad, las habilidades que sí se requieren en un buen empleo se adquieren interactuando con los demás; aprendiendo juntos: leyendo, escribiendo y trabajando en equipo.



-¿A qué edad la tecnología digital cree usted que deja de frenar el aprendizaje?
-Mire, un smartphone no es diferente de un automóvil: ¿y verdad que no pone al volante a su hijo de doce años? Pues con un móvil y el acceso a internet, sus hijos también pueden aprender a matar y exponerse a criminales de los cinco continentes. Pero, sobre todo, pueden perder mucho precioso tiempo de formación.



-Hoy mis alumnos en la universidad estaban tuiteando. ¿Les dejo o les digo algo?
-Yo a los míos los echo de mis clases si sacan el móvil. Si quieren tuitear, que se queden fuera.




-¿Y si son estudiantes multitarea?
-Hay experimentos sólidos que demuestran que ni siquiera las mujeres son multitarea. Nadie lo es. Con un buen profesor en clase y ganas de aprender, lo demás sobra.



viernes, 16 de diciembre de 2016

Palabras de un reloj


Trabajo más que un mortal, pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo.

Tengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos, no los quiero hacer todos a la vez.

Nunca me preocupo de lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana.
Mi ocupación es de HOY, AQUÍ Y AHORA.

Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado, ni preocuparme por el futuro.

Tú que eres persona, si quieres vivir tan tranquilo y tan feliz como yo, no trates 
de vivir toda tu vida, ni echarte todo el peso del trabajo en un solo día.

Vive ahora, haz el trabajo de cada día en su día.
Te convencerás de que, si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo.

Hay un modo difícil y un modo fácil de hacer el trabajo que tiene que hacerse.
Si quieres encontrar el modo fácil, "mírame", nunca me preocupo, nunca me apresuro, pero nunca me retraso.

Lo que tengo que hacer lo hago.
¡Es este el secreto!


jueves, 15 de diciembre de 2016

Los regalos que sí debemos dar en Navidad


Una de las tradiciones más representativas de la Navidad es el intercambio de regalos, la cual es un legado de San Nicolás, conocido hoy como Santa Claus; no obstante, algunas veces los regalos se convierten en el centro de atención, alejándose así del sentido de la celebración.

El gesto de regalar es una demostración de agradecimiento, amor, fraternidad, amistad; o simplemente para decirle al otro que le queremos y lo pensamos. Pero por momentos, parece que se olvida el verdadero significado de esta tradición navideña, puesto que se ha ido transformando en una carrera desmedida por comprar y comprar, sin darse cuenta de la mentalidad consumista que encierra todo ello.

Claves para regalar 

El verdadero espíritu navideño nos da algunas claves sobre el tipo de regalos que debemos brindar en esta fecha:

Dar de acuerdo a las posibilidades económicas, no hay que hacer competencia por dar el mejor regalo. Es sólo un detalle, una expresión de cariño.

No endeudarse para dar regalos. La Navidad no lo exige, se da cuando se puede. Y si las posibilidades económicas no lo permiten, hay otros regalos que no son materiales.

Regalos que alimentan el alma. Perdón, paz, un gesto de cariño, tiempo, ayuda desinteresada… Todo aquello que no se encuentra en las tiendas. Valen muchísimo más y de verdad alimentan el espíritu, tanto de quien los da como de quien los recibe.

No dar para recibir. La verdadera generosidad da sin recibir nada a cambio.

Regalar no te hace mejor o peor. En cuanto a regalos materiales, no eres lo que das. Lo que nos hace mejores personas son nuestras acciones.

Detalles de cariño. Hay objetos que no son costosos y cumplen su verdadero objetivo como expresión de cariño en esta fecha especial, una nota con unos chocolates, o unas galletas preparadas en casa, son algunos ejemplos.

Dar a quienes más lo necesiten. Uno de los valores de la Navidad es la solidaridad; es tiempo de regalar a los más necesitados, son ellos quienes en realidad necesitan un regalo en esta Navidad.


Reunidos en Navidad. Una de las cosas más bellas de la Navidad es la reunión de las familias y el encuentro con amigos, pero no hay que desmedirse en comida y bebida.



jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Conoces los 3 símbolos más bonitos y significativos de la Navidad ?


Las fiestas grandes requieren grandes preparaciones, y cuando se vive la preparación adecuadamente el fruto de la fiesta se multiplica al infinito. Pero además cuando la realidad que festejamos es grande, cuando su significación espiritual es muy importante, la tradición de la Iglesia incorpora algunos símbolos materiales para prepararnos mejor, para que tengamos un asidero que nos eleve a las realidades espirituales que contemplamos. 

En torno a la Navidad, han surgido a lo largo de la historia de la Iglesia algunos símbolos que todos usamos y reconocemos. Pero no siempre sabemos su historia, o cómo utilizarlos mejor para adentrarnos en la espiritualidad navideña.

El árbol navideño 

Es el signo más visible y frecuente de la Navidad, pero no siempre le damos un sentido religioso. El mundo comercial se ha apropiado del árbol como un signo de “las fiestas”, quitándole al nacimiento de Nuestro Señor el protagonismo. En muchas casas se acostumbra que el niño más pequeño sea el que pone la estrella en la punta del árbol. Otras familias lo arman rezando los misterios de gozo, otros piden al párroco la bendición del pesebre y del árbol. No importa la tradición que usemos en nuestra familia, lo importante es recordar que el árbol de Navidad es un símbolo católico y que debemos recuperar su sentido.


La corona de Adviento


Otro símbolo de la antigua Europa, y una hermosa costumbre (que afortunadamente se está recuperando mucho en América) es la corona de Adviento. Ésta nos ayuda a hacer un seguimiento más intenso del tiempo de los cuatro domingos anteriores a la Navidad. A medida que vamos prendiendo las velas, vamos preparándonos para recibir a Nuestro Señor. En cada domingo podemos hacer participar a toda la familia, preparando una pequeña liturgia, haciendo énfasis en un aspecto particular del tiempo de Adviento.



El pesebre o nacimiento


Esta es una tradición iniciada por el gran San Francisco de Asís y que los franciscanos extendieron rápidamente por todo el mundo. En sus primeros años eran “pesebres vivientes” y luego se convirtió en una representación a escala con figuras de barro cocido, yeso o cera. Cada familia vive el pesebre a su modo, algunas familias cada domingo de Adviento le van agregando figuras teatralizando la historia para los más pequeños. El nacimiento es por supuesto, el símbolo emblemático del día de Navidad, cuando se pone finalmente el niño en el nacimiento, y la familia se congrega para cantarle villancicos y canciones típicas de cada país.



http://lafamilia.info/index.php/celebraciones/navidad/105-celebraiones/navidad/2166-conoces-los-3-simbolos-mas-bonitos-y-significativos-de-la-navidad






lunes, 28 de noviembre de 2016

Qué hacer cuando los hijos van mal en el colegio


El fracaso escolar es una situación dificultosa que merece atención en la familia, pero tampoco debería ser un problema grave. 

Cuando los hijos presentan problemas en su desempeño escolar, los padres deben tomar una postura atenta y activa pero sin irse a los extremos: ni hacer de esto una tragedia familiar, ni dejarlo pasar como un acontecimiento sin importancia; esta es la recomendación de María Beatriz Gómez, Orientadora familiar con experiencia en centros educativos y asesora del Consultorio Familiar de nuestro Portal.

Los padres deben guiar a sus hijos para que a través de esta dificultad, desarrollen una experiencia de aprendizaje positiva. Para eso, desde LaFamilia.info brindamos cuatro consejos para afrontar el fracaso escolar de los hijos:

1. Dejarlos que asuman las efectos

Solucionarles a los hijos todos sus problemas que fueron ocasionados por omisión de su actuar, no es la forma de ayudarles. Los hijos deben aprender que toda acción tiene su consecuencia, favorable o desfavorable, dependiendo de cada quien. Así que si el bajo rendimiento académico se debe a la falta de compromiso, deberá asumir las secuelas de ello -como puede llegar a ser la pérdida del curso escolar- aunque sea doloroso para los papás.

2. Mejor consecuencias que castigos

Si el niño o joven ha reprobado varias asignaturas, lo natural entonces es que logre recuperarlas. Por tanto, deberá dedicar más tiempo al estudio y menos a la recreación. Así, en lugar de hablar de castigos, se debe hablar de consecuencias. Se sugiere limitarles el uso de móviles, tablets, videojuegos, televisión… pero cuidado, no actividades convenientes para su formación como el deporte o alguna extra clase de música o arte.

3. Ayudarles... ¿hasta qué punto?

De acuerdo a la edad. Un niño en etapa escolar debe recibir un tratamiento diferente a un pre o adolescente. En los más pequeños, es importante que los padres hagan un acompañamiento en la ejecución de los deberes escolares y en la preparación de los exámenes. Lo que no debe ocurrir cuando estamos hablando de adolescentes, quienes están en capacidad de valerse por sí mismos. En este caso, los padres deben ser guías y supervisar, pero nunca hacer nada que ellos mismos estén en facultad de ejecutar.

4. Aceptar las limitaciones de los hijos 

Algunos padres suelen ponderar de modo desmedido las aptitudes de los hijos. Esto hace que ellos terminen convencidos de que son “perfectos”, y ante el primer tropezón, se les dificulta asimilarlo, debido a que no han desarrollado los famosos niveles de frustración tan significativos en el ser humano. Este tipo de padres de familia se resisten a aceptar que sus hijos tienen limitaciones para aprender determinadas asignaturas, y le atribuyen al maestro la responsabilidad de la situación. Por tal razón, es sano conocer y aceptar las debilidades de las personas, seguido de un plan de acción que permita su mejora.





martes, 22 de noviembre de 2016

Compras navideñas: cómo evitar que se salgan de las manos








La época de Navidad supone algunos gastos extra para la mayoría de los hogares, sin embargo el afán de consumo nos puede llevar a gastar más de lo que se debe, ¿cómo evitarlo?

Si bien los regalos de Navidad buscan ser una demostración de afecto hacia las otras personas, debemos tener en cuenta que esa no es la esencia de esta celebración. Lo verdaderamente importante es la vivencia de valores que este tiempo maravilloso nos convoca.

De este modo, los regalos de Navidad deben estar a la medida de las posibilidades de cada quien, evitando afectar las finanzas de la familia y por consiguiente su bienestar. Las sugerencias a continuación, ayudarán a que las compras navideñas sean austeras, meditadas y planificadas.

1. Establecer un presupuesto 

Es lo primero que se debe hacer. Cuando se determina una suma de dinero, se establece un límite que ayudará a lograr el control en las compras.

2. Hacer la lista de personas a quienes le gustaría regalar

Quisiéramos dar a todos, pero muchas veces la realidad es otra y el dinero no alcanza. Por eso se debe hacer el listado de personas para tener claridad de quiénes y cuántos son, sus gustos y posibles regalos. De esta forma se evitarán gastos excesivos o no previstos.

3. Ser recursivos

Ahora el comercio ofrece variadas opciones con precios para todos los bolsillos, lo importante es ser recursivos, comparar precios, buscar ofertas, utilizar cupones de descuento, comprar en línea, etc.

4. Hacer las compras de a poco

Si se quiere evitar sorpresas, esta es la mejor opción. Anticiparse a la temporada y realizar las compras semanas antes de la Navidad, puede ser una forma de organizarse para distribuir los gastos y así evitar que se acumulen en una gran suma.

5. Regalos hechos en casa

Pueden resultar más económicos y además son únicos. Existen miles de hermosas ideas que pueden resultar tan atractivas como las que se compran en las tiendas, aquí te mostramos algunas opciones. Si cuenta con el tiempo y la habilidad manual, esta es la solución.

Finalmente, debemos impedir “medir” el cariño de la persona por el “tamaño” del regalo, y así se lo debemos enseñar a los hijos; todo obsequio debe ser bien recibido, lo que vale es el acto de generosidad y el amor que el otro nos transmite a través de éste.

Foto: Freepik

lunes, 7 de noviembre de 2016

Si no quieres que las cosas se salgan de control aplica estas 10 reglas con tus hijos adolescentes


Imagina este escenario: tienes unos cuantos potrillos pura sangre, ¡finísimos y hermosos! Los mantienes en un corral, donde son felices jugando, pero el tiempo hace lo que debe hacer y esos potrillos comienzan a saltar y a volverse cada día más fuertes y briosos. Incluso, uno de ellos ha hecho un descubrimiento: "saltó la cerca", pero fuiste por él y lo llevaste de regreso al corral. Los potrillos siguen creciendo y cada día ponen más y más atención en las cosas que están fuera de su corral, y algo te dice que ellos ya quieren salir y conocer ese mundo de afuera. Entonces, ¿qué debes hacer?

Fortaleces el corral
Desde que nace nuestro hijo, los padres debemos de estar constantemente afanados en "fortalecer el corral", esto es, fortalecer nuestro hogar. ¿Cómo?

1. Normas y límites claros
Los niños y adolescentes deben de tener muy en claro las reglas de casa desde siempre. Tu trabajo es enseñarlas y ver que se cumplan.

2. Padres que son buenos ejemplos
"Las manzanas no caen lejos del árbol que las vio nacer". Si te esfuerzas por ser una persona honorable, tus hijos tendrán un referente seguro sobre cómo deberá ser su propia conducta y vida.

3. Padres que están al tanto de los hijos
Desde su infancia, y sin falta en la adolescencia, debes de acompañar a tu hijo, estar con él, asistir a las reuniones con sus profesores, conocer a sus amigos. El tiempo que no inviertas con ellos en su infancia y adolescencia será el tiempo que pasarás en su vida adulta ayudándoles a resolver sus problemas, porque serán incapaces de hacerlo por sí solos.

Subes el nivel de la cerca

4. Normas muy claras sobre noviazgo
Tu adolescente necesita saber cómo y cuándo podrá iniciar a salir en pareja y bajo qué valores y moral ha de conducirse desde su infancia.

5. Sobre sexualidad, también normas claras
No temas hablar claramente estos temas con ellos. Establece lazos de confianza y de comunicación, repito, desde la infancia, no esperes a estar en el problema para enseñar.

6. La educación y el trabajo no son negociables
Si un jovencito es entrenado en el esfuerzo, la disciplina y el esfuerzo por lograr sus metas, tendrá muchas más posibilidades de ser un adulto íntegro y de carácter para enfrentar la vida.

Abres la puerta

7. Tenerlos "bajo estricta vigilancia" no es bueno
Los adolescentes necesitan salir al mundo con tu autorización, pero sobre todo con tu confianza de que ellos lo harán bien, pues para eso los has educado.

8. Confianza y supervisión
Los muchachos deben saber que se confía en ellos, y que se les pedirá cuentas de la confianza que en ellos ha sido depositada. Confía, pero nunca cierres los ojos.

9. Los preparas para la libertad
Educar a los hijos para que asuman las consecuencias de sus actos es un ejercicio que inicia en la infancia y que se fortalece en la adolescencia, es un elemento básico para la libertad y la vida adulta.
10. Gozas de su felicidad y libertad
Todo buen criador de caballos finos sabe cuándo dejara a ese potro correr y no hay gozo más grande para él que verlo fuerte y cumpliendo "la medida de su creación". El gozo de un padre no puede ser mayor que ver a sus hijos conducirse con propiedad y disfrutar de su vida con salud y libre de vicios. Esto no es cuestión de azar, es el resultado del trabajo paterno, y no de sólo imponer reglas a un adolescente.


http://radiofrasesdeamor.com/forex/si-no-quieres-que-las-cosas-se-salgan-de-control-aplica-estas-10-reglas-con-tus-hijos.html


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