English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
"El Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen." Santa Teresa de Ávila
gadgets para blogger

jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Conoces los 3 símbolos más bonitos y significativos de la Navidad ?


Las fiestas grandes requieren grandes preparaciones, y cuando se vive la preparación adecuadamente el fruto de la fiesta se multiplica al infinito. Pero además cuando la realidad que festejamos es grande, cuando su significación espiritual es muy importante, la tradición de la Iglesia incorpora algunos símbolos materiales para prepararnos mejor, para que tengamos un asidero que nos eleve a las realidades espirituales que contemplamos. 

En torno a la Navidad, han surgido a lo largo de la historia de la Iglesia algunos símbolos que todos usamos y reconocemos. Pero no siempre sabemos su historia, o cómo utilizarlos mejor para adentrarnos en la espiritualidad navideña.

El árbol navideño 

Es el signo más visible y frecuente de la Navidad, pero no siempre le damos un sentido religioso. El mundo comercial se ha apropiado del árbol como un signo de “las fiestas”, quitándole al nacimiento de Nuestro Señor el protagonismo. En muchas casas se acostumbra que el niño más pequeño sea el que pone la estrella en la punta del árbol. Otras familias lo arman rezando los misterios de gozo, otros piden al párroco la bendición del pesebre y del árbol. No importa la tradición que usemos en nuestra familia, lo importante es recordar que el árbol de Navidad es un símbolo católico y que debemos recuperar su sentido.


La corona de Adviento


Otro símbolo de la antigua Europa, y una hermosa costumbre (que afortunadamente se está recuperando mucho en América) es la corona de Adviento. Ésta nos ayuda a hacer un seguimiento más intenso del tiempo de los cuatro domingos anteriores a la Navidad. A medida que vamos prendiendo las velas, vamos preparándonos para recibir a Nuestro Señor. En cada domingo podemos hacer participar a toda la familia, preparando una pequeña liturgia, haciendo énfasis en un aspecto particular del tiempo de Adviento.



El pesebre o nacimiento


Esta es una tradición iniciada por el gran San Francisco de Asís y que los franciscanos extendieron rápidamente por todo el mundo. En sus primeros años eran “pesebres vivientes” y luego se convirtió en una representación a escala con figuras de barro cocido, yeso o cera. Cada familia vive el pesebre a su modo, algunas familias cada domingo de Adviento le van agregando figuras teatralizando la historia para los más pequeños. El nacimiento es por supuesto, el símbolo emblemático del día de Navidad, cuando se pone finalmente el niño en el nacimiento, y la familia se congrega para cantarle villancicos y canciones típicas de cada país.



http://lafamilia.info/index.php/celebraciones/navidad/105-celebraiones/navidad/2166-conoces-los-3-simbolos-mas-bonitos-y-significativos-de-la-navidad






lunes, 28 de noviembre de 2016

Qué hacer cuando los hijos van mal en el colegio


El fracaso escolar es una situación dificultosa que merece atención en la familia, pero tampoco debería ser un problema grave. 

Cuando los hijos presentan problemas en su desempeño escolar, los padres deben tomar una postura atenta y activa pero sin irse a los extremos: ni hacer de esto una tragedia familiar, ni dejarlo pasar como un acontecimiento sin importancia; esta es la recomendación de María Beatriz Gómez, Orientadora familiar con experiencia en centros educativos y asesora del Consultorio Familiar de nuestro Portal.

Los padres deben guiar a sus hijos para que a través de esta dificultad, desarrollen una experiencia de aprendizaje positiva. Para eso, desde LaFamilia.info brindamos cuatro consejos para afrontar el fracaso escolar de los hijos:

1. Dejarlos que asuman las efectos

Solucionarles a los hijos todos sus problemas que fueron ocasionados por omisión de su actuar, no es la forma de ayudarles. Los hijos deben aprender que toda acción tiene su consecuencia, favorable o desfavorable, dependiendo de cada quien. Así que si el bajo rendimiento académico se debe a la falta de compromiso, deberá asumir las secuelas de ello -como puede llegar a ser la pérdida del curso escolar- aunque sea doloroso para los papás.

2. Mejor consecuencias que castigos

Si el niño o joven ha reprobado varias asignaturas, lo natural entonces es que logre recuperarlas. Por tanto, deberá dedicar más tiempo al estudio y menos a la recreación. Así, en lugar de hablar de castigos, se debe hablar de consecuencias. Se sugiere limitarles el uso de móviles, tablets, videojuegos, televisión… pero cuidado, no actividades convenientes para su formación como el deporte o alguna extra clase de música o arte.

3. Ayudarles... ¿hasta qué punto?

De acuerdo a la edad. Un niño en etapa escolar debe recibir un tratamiento diferente a un pre o adolescente. En los más pequeños, es importante que los padres hagan un acompañamiento en la ejecución de los deberes escolares y en la preparación de los exámenes. Lo que no debe ocurrir cuando estamos hablando de adolescentes, quienes están en capacidad de valerse por sí mismos. En este caso, los padres deben ser guías y supervisar, pero nunca hacer nada que ellos mismos estén en facultad de ejecutar.

4. Aceptar las limitaciones de los hijos 

Algunos padres suelen ponderar de modo desmedido las aptitudes de los hijos. Esto hace que ellos terminen convencidos de que son “perfectos”, y ante el primer tropezón, se les dificulta asimilarlo, debido a que no han desarrollado los famosos niveles de frustración tan significativos en el ser humano. Este tipo de padres de familia se resisten a aceptar que sus hijos tienen limitaciones para aprender determinadas asignaturas, y le atribuyen al maestro la responsabilidad de la situación. Por tal razón, es sano conocer y aceptar las debilidades de las personas, seguido de un plan de acción que permita su mejora.





martes, 22 de noviembre de 2016

Compras navideñas: cómo evitar que se salgan de las manos








La época de Navidad supone algunos gastos extra para la mayoría de los hogares, sin embargo el afán de consumo nos puede llevar a gastar más de lo que se debe, ¿cómo evitarlo?

Si bien los regalos de Navidad buscan ser una demostración de afecto hacia las otras personas, debemos tener en cuenta que esa no es la esencia de esta celebración. Lo verdaderamente importante es la vivencia de valores que este tiempo maravilloso nos convoca.

De este modo, los regalos de Navidad deben estar a la medida de las posibilidades de cada quien, evitando afectar las finanzas de la familia y por consiguiente su bienestar. Las sugerencias a continuación, ayudarán a que las compras navideñas sean austeras, meditadas y planificadas.

1. Establecer un presupuesto 

Es lo primero que se debe hacer. Cuando se determina una suma de dinero, se establece un límite que ayudará a lograr el control en las compras.

2. Hacer la lista de personas a quienes le gustaría regalar

Quisiéramos dar a todos, pero muchas veces la realidad es otra y el dinero no alcanza. Por eso se debe hacer el listado de personas para tener claridad de quiénes y cuántos son, sus gustos y posibles regalos. De esta forma se evitarán gastos excesivos o no previstos.

3. Ser recursivos

Ahora el comercio ofrece variadas opciones con precios para todos los bolsillos, lo importante es ser recursivos, comparar precios, buscar ofertas, utilizar cupones de descuento, comprar en línea, etc.

4. Hacer las compras de a poco

Si se quiere evitar sorpresas, esta es la mejor opción. Anticiparse a la temporada y realizar las compras semanas antes de la Navidad, puede ser una forma de organizarse para distribuir los gastos y así evitar que se acumulen en una gran suma.

5. Regalos hechos en casa

Pueden resultar más económicos y además son únicos. Existen miles de hermosas ideas que pueden resultar tan atractivas como las que se compran en las tiendas, aquí te mostramos algunas opciones. Si cuenta con el tiempo y la habilidad manual, esta es la solución.

Finalmente, debemos impedir “medir” el cariño de la persona por el “tamaño” del regalo, y así se lo debemos enseñar a los hijos; todo obsequio debe ser bien recibido, lo que vale es el acto de generosidad y el amor que el otro nos transmite a través de éste.

Foto: Freepik

lunes, 7 de noviembre de 2016

Si no quieres que las cosas se salgan de control aplica estas 10 reglas con tus hijos adolescentes


Imagina este escenario: tienes unos cuantos potrillos pura sangre, ¡finísimos y hermosos! Los mantienes en un corral, donde son felices jugando, pero el tiempo hace lo que debe hacer y esos potrillos comienzan a saltar y a volverse cada día más fuertes y briosos. Incluso, uno de ellos ha hecho un descubrimiento: "saltó la cerca", pero fuiste por él y lo llevaste de regreso al corral. Los potrillos siguen creciendo y cada día ponen más y más atención en las cosas que están fuera de su corral, y algo te dice que ellos ya quieren salir y conocer ese mundo de afuera. Entonces, ¿qué debes hacer?

Fortaleces el corral
Desde que nace nuestro hijo, los padres debemos de estar constantemente afanados en "fortalecer el corral", esto es, fortalecer nuestro hogar. ¿Cómo?

1. Normas y límites claros
Los niños y adolescentes deben de tener muy en claro las reglas de casa desde siempre. Tu trabajo es enseñarlas y ver que se cumplan.

2. Padres que son buenos ejemplos
"Las manzanas no caen lejos del árbol que las vio nacer". Si te esfuerzas por ser una persona honorable, tus hijos tendrán un referente seguro sobre cómo deberá ser su propia conducta y vida.

3. Padres que están al tanto de los hijos
Desde su infancia, y sin falta en la adolescencia, debes de acompañar a tu hijo, estar con él, asistir a las reuniones con sus profesores, conocer a sus amigos. El tiempo que no inviertas con ellos en su infancia y adolescencia será el tiempo que pasarás en su vida adulta ayudándoles a resolver sus problemas, porque serán incapaces de hacerlo por sí solos.

Subes el nivel de la cerca

4. Normas muy claras sobre noviazgo
Tu adolescente necesita saber cómo y cuándo podrá iniciar a salir en pareja y bajo qué valores y moral ha de conducirse desde su infancia.

5. Sobre sexualidad, también normas claras
No temas hablar claramente estos temas con ellos. Establece lazos de confianza y de comunicación, repito, desde la infancia, no esperes a estar en el problema para enseñar.

6. La educación y el trabajo no son negociables
Si un jovencito es entrenado en el esfuerzo, la disciplina y el esfuerzo por lograr sus metas, tendrá muchas más posibilidades de ser un adulto íntegro y de carácter para enfrentar la vida.

Abres la puerta

7. Tenerlos "bajo estricta vigilancia" no es bueno
Los adolescentes necesitan salir al mundo con tu autorización, pero sobre todo con tu confianza de que ellos lo harán bien, pues para eso los has educado.

8. Confianza y supervisión
Los muchachos deben saber que se confía en ellos, y que se les pedirá cuentas de la confianza que en ellos ha sido depositada. Confía, pero nunca cierres los ojos.

9. Los preparas para la libertad
Educar a los hijos para que asuman las consecuencias de sus actos es un ejercicio que inicia en la infancia y que se fortalece en la adolescencia, es un elemento básico para la libertad y la vida adulta.
10. Gozas de su felicidad y libertad
Todo buen criador de caballos finos sabe cuándo dejara a ese potro correr y no hay gozo más grande para él que verlo fuerte y cumpliendo "la medida de su creación". El gozo de un padre no puede ser mayor que ver a sus hijos conducirse con propiedad y disfrutar de su vida con salud y libre de vicios. Esto no es cuestión de azar, es el resultado del trabajo paterno, y no de sólo imponer reglas a un adolescente.


http://radiofrasesdeamor.com/forex/si-no-quieres-que-las-cosas-se-salgan-de-control-aplica-estas-10-reglas-con-tus-hijos.html


miércoles, 26 de octubre de 2016

Día de los Niños: una mejor alternativa que Halloween

Foto: FreeImages 

Entrando el mes de octubre se espera la fiesta del Halloween. Los comercios lucen adornos de color naranja y negros, se ven dibujos de brujas, demonios, fantasmas, y monstruos; se preparan fiestas de disfraces, las cuales los niños esperan con ansias. Pero, ¿conocemos el origen del Halloween? ¿Qué significado tiene esta fiesta? ¿Estamos celebrando algo que va en contra de nuestros valores y se lo estamos transmitiendo a los hijos? 

Un origen oscuro

Es importante conocer un poco su origen para darnos cuenta qué celebramos en realidad. El nombre de Halloween se deriva de "All Hallows Eve" o "Víspera del día de todos los santos" y se celebra la noche del 31 de octubre. Viene de los ritos de los Druidas (sacerdotes de las tribus europeas Celtas) para celebrar el día en que Samán, el dios de los muertos, invocaba a los malos espíritus a reunirse la última noche del mes de octubre para examinar los acontecimientos del futuro.

Gradualmente la fiesta del inicio del otoño adquirió un carácter siniestro. Se creía que ese día salían a rondar fantasmas, hadas, brujas, demonios y duendes. Asimismo, se creía que Halloween era el día más apropiado para todo tipo de adivinaciones acerca del matrimonio, suerte, salud y muerte. Este era el día en el que los paganos invocaban la ayuda del diablo para esos propósitos.


A finales del siglo XIX inmigrantes irlandeses introdujeron la fiesta de Halloween en Estados Unidos, país donde los comerciantes la convirtieron en una ocasión para la ganancia económica por la venta de dulces, disfraces, tarjetas, posters, etc.


Por tanto, conscientes de que todo lo relacionado con brujos y el demonio es abominación contra Dios, "celebraciones" como la del Halloween no son agradables ante Sus ojos. Es necesario que entendamos que un brujo es un servidor del diablo. Sólo se celebra lo que se admira o se quiere. Por esto no es lógico que celebremos algo que atenta contra nosotros.

Una mejor alternativa: El Día de los Niños

Partiendo entonces de un panorama tan oscuro y colmado de fuerzas negativas como es el Halloween, se propone mejor que el 31 de octubre se celebre el Día de los Niños. Algunas ideas para hacer de esta una celebración familiar con un sentido diferente:

- Busca para tus hijos disfraces de animalitos o personajes infantiles. Evita aquellos de zombies, brujos, monstruos, y los que incluyan juguetes bélicos.

- Diversión y juego. Este día debe ser un espacio para lo mejor que los niños pueden hacer: jugar. Prepara algunas actividades para este día.

- Evita en casa las decoraciones tenebrosas. Si tu hijo pregunta por qué en casa de su amigo sí hay arañas, fantasmas y brujos, explícale en términos comprensibles las razones de esta decisión. Los niños entienden perfectamente las explicaciones de sus padres. 

  • - Una ocasión para dar y compartir. Así como ellos recibirán dulces o regalos, invita a tus hijos para que en este día compartan con niños necesitados. Pueden ser juguetes o ropa que ya no utilicen.  

No permitamos que la sociedad de consumo nos lleve a vivir cosas que van en contravía de nuestros valores.



viernes, 21 de octubre de 2016

Orden

Hay que animarnos a tener un orden en nuestras vidas. Pero… ¿qué significa vivir el orden en todo momento y lugar? ¿Estará relacionado con la organización del hacer, del pensar y del sentir? ¿Cómo ponemos orden a nuestros actos cuando alrededor hay tantas situaciones que nos alejan de las metas planeadas?



En este mes de octubre, entraremos a analizar cómo el orden es la mejor herramienta para poder alcanzar el feliz término de cada acción y cómo esta virtud favorece de manera asertiva la búsqueda de la perfección personal y por ende, la de la vida familiar y profesional. Sabiamente san Josémaría Escrivá de Balaguer, en su libro Camino, mencionó la frase “¿Virtud sin orden?- ¡Rara virtud!” (punto 79) y ésta nos debe llevar a la reflexión de comprender que el orden es la base de todas las demás virtudes; sin orden, es casi imposible poder aferrarse a las demás pues para que una virtud se convierta en tal, se requiere de un hábito, y este a su vez, debe cumplirse paso a paso, segundo a segundo, minuto a minuto, hasta que se vuelve intrínseco, parte de nuestra vida. Sin el orden no se alcanzaría el hábito, no se interiorizaría ni podría llevarse a la realidad.



Por ello es indispensable que en cada hogar, desde que los hijos están pequeños, se estén brindando los espacios y los medios para vivir la virtud del orden; además, reconociendo que el mejor elemento para enseñarla siempre será el ejemplo, porque el orden ayudará a encontrar el camino más sabio para resolver las diversas situaciones que se nos presentan en la vida; a través de esta práctica se nos despejará el horizonte a seguir, plantearemos alternativas posibles, daremos prioridades a las acciones y trataremos de tomar las decisiones de manera prudente y consciente, buscando siempre la bondad y la verdad en los actos. Esta virtud favorece también la armonía en el hogar porque cuando se practica el orden (sin que rebose el límite de la obsesión) se aprende a actuar de manera mesurada, sabia y equilibrada.



Cabe anotar que, aprender a ser ordenados no es una tarea fácil pues si lo fuera, todo sería más sencillo de alcanzar. Cuántas tareas hemos tenido que abandonar por saltarnos pasos en un plan, obteniendo resultados desfavorables; cuántas veces hemos tenido fracasos por desconocer la necesidad de cumplir unos lineamientos específicos en el manejo de herramientas porque siempre queremos culminar una actividad de manera rápida y desconociendo procesos necesarios.

Cuántas veces vivimos la vida desordenadamente queriendo atrapar con nuestras manos el mundo entero, desconociendo que cada etapa tiene su edad y que no es necesario vivirlo todo para ser felices o ser sabios. Lamentablemente la vida actual ha presentado todo tan efímero y nosotros le hemos dado demasiada importancia a las cosas que en la realidad no revisten de valor.



Muchas veces hemos dejado indefensa a nuestra vida, poniéndola a la deriva o a merced de otros. Fácilmente cambiamos de opinión, de ideas, de pensamientos, de costumbres y hasta de principios por lo que opinan o dicen los demás. Y todo lo anterior se podría resumir en un aspecto vital en nuestras vidas: dejamos que otros tracen nuestro destino, nuestro camino; dejamos que otros manejen nuestro timón del barco. Nos falta pensar con mayor detenimiento qué queremos lograr y cuáles son los aspectos fundamentales que debemos fortalecer para conseguir tal fin. Y para alcanzar esa meta es importante poder establecer un plan de vida, el cual nos ayudará a tener un horizonte visible y los pasos que se deben seguir hasta llegar hasta él. “Si no tienes un plan de vida, nunca tendrás orden” (San Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino, Punto 76).



Cuando una persona es ordenada, tiene infinidad de cualidades que la destacan sobre los demás. El orden va de la mano de la responsabilidad, el compromiso, la prudencia, la disciplina y la tranquilidad. Cuando en un hogar se vive el orden, todo se encuentra agradable a la vista; se encuentran los objetos con facilidad sin perder el tiempo en la búsqueda de los mismos; se logran interiorizar hábitos de higiene, aseo, buena alimentación, ya que se vuelven rutina necesaria para el cuidado del propio cuerpo. Con el orden existe la buena práctica de escuchar a quien habla, de respetar los objetos de los demás, de cumplir las normas dentro de la sociedad, de vivir en un ambiente agradable para todos sin sobrepasar los límites y ante todo, reconociendo que todos tenemos los mismos derechos y que es muy sabia la frase muy conocida de “hacer a los demás lo que nos gusta que nos hagan a nosotros”.




Indiscutiblemente el orden interiorizado y hecho vida en cada una de las personas, traerá como consecuencia el realizar con satisfacción cada tarea reconociendo nuestros derechos y cumpliendo nuestros deberes.


miércoles, 19 de octubre de 2016

4 Consejos para comunicarse mejor con los hijos y evitar un interrogatorio

Foto: Freepik 

Por querer comunicarse con los hijos, algunos padres caen en una especie de interrogatorio o en una plática tipo discurso, el cual los hijos encuentran aburrido o carente de su interés. Estas son varias recomendaciones que ayudarán a que ese diálogo familiar fluya naturalmente.

Muchas veces los padres quieren comunicarse con sus hijos, pero se ven enfrentados a diversas situaciones que lo impiden -desinterés, altercados, reproches, etc.-. Es pertinente por tanto, revisar si como padres, se están bloqueando -sin quererlo- las puertas del diálogo. Las siguientes pautas pueden ayudar a lograr este objetivo.

1. Actitud de escucha

Hay quienes se lamentan porque sus hijos no son comunicativos, pero habría que preguntarse si tal vez son los padres los que no propician aquellos espacios de diálogo, donde además de brindar consejo, se debe guardar una actitud de escucha. Es en esas charlas, donde se vive una verdadera conexión entre padres e hijos.

Así que el punto de partida, será tener la conciencia y la disposición para la escucha, teniendo en cuenta que algunas veces eso implicará interrumpir la actividad que se esté haciendo para poner la atención en el llamado de los hijos. (Leer también: ¿Qué tanto escuchas a tus hijos?)

2. El silencio, parte del diálogo

“Hay padres que, con la mejor de las intenciones, procuran crear un clima de diálogo con sus hijos e intentan verbalizar absolutamente todo. Esta actitud fácilmente puede llevar a los padres a convertirse en interrogadores o en sermoneadores, o ambas cosas. Los hijos acaban por no escuchar o se escapan con evasivas. En estos casos, se confunde el diálogo con el monólogo y la comunicación con el aleccionamiento” explican los autores Mª. Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez, en su escrito La comunicación en familia.

El silencio es un elemento fundamental en el diálogo. Da tiempo al otro a entender lo que se ha dicho y lo que se ha querido decir. Un diálogo es una interacción y, para que sea posible, es necesario que los silencios permitan la intervención de todos los participantes.

3. Evitar los sermones

Los padres quieren guiar a sus hijos por buen camino, pero deben evitar los discursos en lo que están presentes actitudes que lo desfavorecen como son los juicios, las comparaciones o los reproches, pues no lograrán nada; en especial con los adolescentes.

“Estamos ante uno de los errores más usuales en las relaciones paternofiliales: creer que con un discurso puede hacerse cambiar a una persona. A través del diálogo, padres e hijos se conocen mejor, conocen sobre todo sus respectivas opiniones y su capacidad de verbalizar sentimientos, pero nunca la información obtenida mediante una conversación será más amplia y trascendente que la adquirida con la convivencia. Por esto, transmite y educa mucho más la convivencia que la verbalización de los valores que se pretenden inculcar”. Aconsejan los especialistas.

En dicha convivencia está contemplada la relación cercana, amorosa y de confianza que los padres deben construir día a día con sus hijos, solo así, se podrá dar un diálogo verdadero.

4. Crear espacios para la comunicación

Vivimos afanados y dejamos poco tiempo para la interacción familiar. Por eso, muchas veces es necesario crear un espacio fijo para lograr este propósito, algo así como una tertulia familiar.

El autor Tomás Alvira define la tertulia familar como esa “reunión informal de padres e hijos en la cual se dialoga, de ser posible todos los días y del modo más natural, acerca de las cuestiones que a cada uno le interesen. No sólo a los padres, sino a todos, incluyendo a los más chicos.”

“Esta tertulia nos ayuda a conocer el mundo de nuestros hijos, tan desconocido por muchos padres; ese mundo lleno de ilusiones, de ingenuidades, de alegrías y de interrogantes que unas veces exponen con palabras, pero otras han de adivinarse en sus ojos. (…) Esa tertulia ha de favorecer a que en la casa haya un ambiente familiar educativo, ha de ser tal en la que se hable de cuestiones tan variadas y en la que brille siempre la alegría, la confianza, el apoyo, la comprensión que haga costoso romper el diálogo para ir cada uno a continuar con su tarea.”

Tips para los padres

Finalmente, algunos tips de los autores Mª. Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez, para mejorar el diálogo familiar.

- Observar el tipo de comunicación que llevamos con nuestro hijo. Dediquemos unos días de observación libre de juicios y culpabilidades. De este ejercicio podremos obtener información valiosa que permitirán mejorar ciertos puntos de nuestra conducta como padres.


- Si no podemos prestar la atención necesaria en ese momento, aplazar el acto comunicativo para más tarde. Podemos decir simplemente: "dame 10 minutos y enseguida estoy contigo". Recordemos después agradecer su paciencia y su capacidad de espera.



- Evitar emplear el mismo tipo de respuestas de forma sistemática para que nuestro hijo no piense que siempre somos autoritarios, le hacemos sentir culpable, le quitamos importancia a las cosas o le damos sermones.




- Dejar las culpabilidades a un lado. Si hasta hoy no hemos sido un modelo de comunicadores, pensemos que podemos mejorar y adaptarnos a una nueva forma de comunicación que revertirá en bien de nuestra familia suavizando o incluso extinguiendo muchos de los conflictos habituales con los hijos.




domingo, 16 de octubre de 2016

Clonación humana: más allá de las dudas


Los experimentos que activan óvulos a través de diversas técnicas suscitan una marea de dudas: ¿fue clonación? ¿Se obtuvo un embrión humano? ¿No se consiguió un embrión, sino algo parecido?

        Son varios los motivos de tales dudas. Por un lado, la misma complejidad de algunos experimentos. Por otro, la difícil frontera que separa a la filosofía y a la ciencia a la hora de definir la frontera que separa al óvulo del zigoto formado tras la activación. Además, no hay que olvidarlo, existen intereses económicos y de otro tipo que buscan avanzar en este tipo de experimentos y que intentan conseguir una opinión pública serena o, al menos, confundida.

        Por eso, frente a la confusión que puede haber ante este tipo de experimentos, no basta con empezar discusiones en las que al final no se sabe exactamente qué ha ocurrido: ¿hubo o no hubo clonación humana? ¿Fueron producidos en el laboratorio embriones humanos y luego destruidos para extraer de los mismos células madre embrionarias?
        Hay que ir más allá de las dudas para dejar claras algunas certezas.

        La primera certeza es que nunca será correcto usar y destruir una vida humana, aunque a raíz de tal uso se obtenga la curación de otro ser humano o un progreso científico.

        La segunda certeza es que todo experimento que implique activación de óvulos con dudas sobre su resultado (¿fue o no fue un embrión humano?) va contra el respeto a la ética y a la justicia. No se puede jugar con la duda cuando está en juego una realidad que podría ser un nuevo ser humano, un hijo producido en laboratorio.

        La tercera certeza es que nunca deben ser producidos seres humanos en laboratorio, porque tal producción supone no respetarlos en su dignidad y porque pone en serio peligro su propia existencia.

        Desde luego, cada una de esas certezas se construye sobre otra mucho más compleja y difícil de probar: la que admite que en todo ser humano existe un alma espiritual que funda su valor intrínseco. Sin esa certeza corremos el peligro no sólo de no respetar a los embriones, sino tampoco a los adultos, que tienen dignidad no por lo que hacen, sino simplemente por poseer un alma espiritual.

        Es importante recordar estas certezas ante las noticias que llegan y que pasan sobre posibles clonaciones humanas. No sólo para detener una “hybris” (un exceso, un abuso) de quienes tienen medios técnicos y saberes muy poderosos, sino para enseñar a quienes trabajan en los laboratorios que con su ciencia y sus aparatos están llamados no a destruir, sino a servir y respetar la vida de cualquier ser humano desde el mismo momento de su concepción.




sábado, 15 de octubre de 2016

La tristeza de un hijo


Ayer fue el día más triste de mi vida: enterré a mi madre.


Cuando miré su dulce y adorable cara y su cabello plateado por el tiempo, me di cuenta que esa sería la última vez que la vería.



Muchos pensamientos vinieron entonces a mi mente:

Cuando por las tardes o las noches no teníamos quien nos cuidara a los niños, acudíamos a mi madre porque no queríamos perdernos la función de cine o la fiesta en casa del amigo. Ella nunca se negó, jamás nos dijo que tenía otros planes o yo no quise darme cuenta.
En una ocasión me prometí comprar un boleto extra y llevarla a ver las películas que le gustaban. Pero nunca compré el boleto.
 
Una vez nos encontramos en la panadería y vi que su suéter estaba un poco desteñido y viejo. Entonces pensé que debería llevarla al centro y comprarle uno nuevo. Sabía que, aunque ella lo necesitaba, nunca me lo pediría, así era ella. Pero siempre tuve otras cosas que hacer y mi madre siguió con su suéter viejo.


Recuerdo su último cumpleaños. Le mandamos unas azaleas blancas bellísimas con una nota que decía:

"Lamentamos no poder estar contigo en esta fecha, pero con estas flores te enviamos todo nuestro amor".
Esa tarde había un programa de televisión muy importante y por la noche estábamos invitados a una fiesta.
 
Y recuerdo la última vez que vi a mi madre viva: fue en la boda de un primo; se veía más viejecita y cansada. Entonces pensé en mandarla a unas vacaciones con su hermano en la costa. Que se asoleara un poco para que no se viera tan pálida.
Pero nunca lo hice, siempre tuve supuestamente cosas más importantes que hacer.
 
Si yo pudiera regresar las hojas del almanaque, le compraría todos los suéteres del mundo, la llevaría al cine y pasaría todos sus cumpleaños a su lado.
 
Si yo pudiera regresar en el tiempo la mandaría a ver a su hermano y a todos los sitios que quisiera ir. Pero es muy tarde ya. Ella está en el cielo y yo estoy aquí enfermo del corazón por todas las oportunidades perdidas.

                               Qué diferente hubiera sido si hubiera leído una carta como ésta.


jueves, 13 de octubre de 2016

Escribir a mano beneficia nuestro cerebro

Foto: Freepik

El avance de la tecnología, ha hecho que escribir a mano se convierta en algo inocuo. Estudios recientes ha revelado que la escritura de lápiz y papel mejora la concentración y el aprendizaje de manera más efectiva que el teclado.

La Universidad de California y la de Princeton han llevado a cabo una investigación en base a esto y ambas han revelado que los estudiantes que escribieron a mano, se desempeñaron de mejor forma, que aquellos que lo hicieron frente a un computador.

Desde épocas antiguas, tomar notas ha sido un gran catalizador para el aprendizaje, pudiendo registrar lo que hemos visto y oído y así poder recolectarlo y estudiarlo posteriormente. Michael Fridman, psicólogo de Harvard afirma que “tomar apuntes es muy dinámico”, pues “nuestra mente transforma lo que ve o escucha”.

Por casi 100 años, los expertos han investigado diversas estrategias de apuntes, aunque solo hace unos pocos meses, los investigadores descubrieron las diferencias entre las herramientas utilizadas a la hora de obtener la información.

Aunque el lápiz y papel es más beneficioso, hoy en día, la mayoría de estudiantes universitarios utilizan los computadores como método para tomar apuntes.
Los expertos han revelado que las personas que tipean, apuntan alrededor de 33 palabras por minuto, mientras quienes lo hacen a mano solo apuntan 22.

En el 2012, investigadores de la Universidad de Washington revelaron que quienes apuntaban en sus laptops, recordaban más que aquellos que lo hacían a mano, aunque estas “ventajas”, solo eran pasajeras, ya que luego de 24 horas, olvidaban gran parte de sus notas; en cambio quienes tomaban nota a mano, retenían los apuntes por más tiempo.

En 2014, se realizaron tres experimentos, en dónde psicólogos estadounidenses hicieron que 67 alumnos oyeran diferentes charlas mientras tomaban nota. Quienes apuntaron a mano, escribieron menos palabras, aunque mucho más precisas, mientras que los que escribían en sus computadoras anotaron casi todo lo que oyeron, sin interpretar lo que escuchaban.

Los alumnos que apuntaron a mano, tuvieron un mejor desempeño que sus compañeros con laptops.

Es evidente que anotar a mano refresca la memoria y ayuda a nuestra capacidad de pensar, razonar y concentrarnos. Estos estudios fueron hechos en laboratorios controlados y, sus resultados son muy válidos.


Actualmente, las grandes universidades mundiales poseen estudiantes que tipean todo el tiempo. Cabe aclarar que tomar apuntes siempre es importante, aunque hacerlo a mano, suele ser un poco más lento, pero mucho más preciso y efectivo.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...